#CALEIDOSCOPIO Darkest hours

Fritz Márquez | Fotografía: Archivo |

Si usted está en un proceso de toma de decisiones trascendentales, probablemente Darkest hours le mostrará algunas pinceladas de los cómo, los porqués y los para qué optar por un camino ante retos difíciles. Es una emocionante e inspiradora historia que tiene lugar días antes del comienzo de la Segunda Guerra Mundial. A los pocos días de convertirse en Primer Ministro de Gran Bretaña, Winston Churchill debe hacer frente a una de las decisiones más difíciles de su carrera política: negociar un tratado de paz con la Alemania nazi o mantenerse fiel a sus ideales y a la libertad de una nación.

Quizás a usted le serán familiares las palabras: Proceso de negociación, oposición con intereses extraños, países que dan la espalda, líderes con miedo, militares no dispuestos a defender su nación. Pues fue en ese escenario donde Winston Churchill, el hombre de “la resistencia inglesa” debió tomar decisiones cuya racionalidad y emoción estaban constantemente en cuestionamiento: una nación con las imparables fuerzas nazis adentrándose en Europa Occidental, la amenaza de una invasión inminente, un pueblo que no está preparado, un Rey escéptico (Jorge VI, tartamudo, débil e inestable), Churchill, a pesar de vivir el instante más oscuro, guiará a una nación e intentará cambiar el curso de la historia mundial.

Joseph Zinker (referente psicólogo en Gestalt) habla del ciclo de contacto, herramienta clave en el proceso terapéutico y que puede servir para que el paciente lleve de forma consciente su toma de conciencia de lo que le pasa y luego asuma una decisión para la acción. Y este filme está lleno de momentos donde la introspección está aprueba: los ideales, la confianza en sí mismo; hay una escena donde el Rey preocupado por la situación de guerra y la forma de decidir de su Primer Ministro le hace una aproximación de terapia a Churchill, en donde explora cómo es el Winston hombre, esposo, hijo, el cómo se hizo su carácter- háblame de tu padre – pregunta el Rey-, ¿cómo era? – la respuesta sin desperdicio. –“mi padre era como Dios, preocupado por todos, menos por su hijo”.

En Darkest hours probablemente usted se identifique con un Winston Churchill que se sienta en la Poceta cuando tiene miedo, bebe para evitar, fuma para estar solo, llora delante de su esposa como un niño ante su propia debilidad y frustración, un hombre que duda ante las decisiones tomadas y que como todos está solo con su decisión, es sólo usted y su decisión, nadie o pocos le ayudarán en ella, solo su intuición, su carácter, y con lo que construyo su vida.

Para finalizar, les dejo una escena: el Rey, temeroso, cenando con Churchill le pregunta luego de un sorbo de champaña: “quiero irme para Canadá con mi familia mientras lo peor pasa, ¿qué opinas?” –“…es su problema decidir entre la nación y la familia- sentencio Churchill- haga lo que sienta es lo correcto para usted”.

PUBLICIDAD

Comentarios

Comentarios