Caroreños aseguran que obra y memoria de Abreu pertenece a demócratas

Yulimar Rodríguez | Foto: Cortesía |

A través de un comunicado, importantes caroreños del mundo cultural, manifestaron sus condolencias tras el fallecimiento del maestro José Antonio Abreu, fundador del Sistema Nacional de Orquestas Juveniles.

Los caroreños, reclaman ser semilla del actual Sistema de Orquestas, mientras aseguran que José Antonio Abreu pertenece al vuelo cultural que alcanzó la democracia.

Aunque el maestro Abreu estuvo inmerso en duras polémicas políticas a consecuencia del apoyo oficial que recibió en los últimos años, su obra y memoria debe preservarse como un logro de la inteligencia y el arte sobre cualquier circunstancia.

De la misma manera, entre los firmantes se encuentran distinguidas personalidades del ámbito musical a nivel nacional como los maestros Felipe y Carlos Izcaray; reconocidos directores a nivel mundial, el barítono Juan Tomas Martínez, hijo de Juan Martínez Herrera; Yuyita de Chiossone, pianista y figura esencial de la cultura en todo el estado Lara; María Magda Colmenárez, promotora del Tamunangue a nivel internacional y entre otros nombres de alta representatividad, personas del área comunicacional como los radiodifusores Freddy Andrade, Carlos González; Carlos Eduardo Carmona y Rosario Anzola; empresarios como Alberto Gámez y José Ricador Álvarez, presidente de Fesoca; Adrián Meléndez, líder empresarial de El Vigía; magistrados como Jorge Rosell, dirigentes ganaderos como Mario José Oropeza y Manuel Cipriano Heredia; dirigentes políticos como Roland Carreño.

El comunicado dice textualmente:

Carora está de luto, como toda Venezuela, como toda Latinoamérica, como el mundo entero, por la desaparición física del Maestro José Antonio Abreu. Carora le agradece al Maestro Abreu el haber redimensionado y fortalecido su potencial artístico desde la guiatura de quien también fue un gran Maestro, pionero y coprotagonista en la creación del actual Sistema de Orquestas Juveniles: nuestro recordado Juan Martínez Herrera.
Los postulados de Abreu acerca de la música como un derecho fundamental, como un principio de inclusión social y como lenguaje universal de la paz y la armonía se instalaron en Carora y cambiaron la fisionomía cultural de la ciudad. Por más de cuarenta años tres generaciones han recorrido y recorren las calles con sus instrumentos y su entusiasmo a cuestas. Sus familias y la colectividad también han desarrollado un conocimiento de apreciación que se replica en los núcleos del Sistema.
Niños y jóvenes, integrantes de coros y orquestas, han abordado los géneros populares y clásicos con la misma devoción y pasión de un método y de un modelaje que conjuga deleite, goce estético, disciplina y responsabilidad. De esas promociones caroreñas nos enorgullecen hoy afamados cantantes, reconocidos ejecutantes y extraordinarios directores que construyen la música del siglo XXI.
Desde Carora, queremos hacer llegar a familiares, amigos y miembros del Sistema, nuestra palabra de condolencias y nuestro reconocimiento a la dedicación apostólica del Maestro Abreu, quien no sólo supo dirigir con su batuta gerencial y sensible la nueva historia musical de Venezuela sino que demostró que quien ha sido tocado espiritualmente por la sensibilidad y el sentido solidario de superación se convierte en un ciudadano digno y respetuoso de sus actos en beneficio del colectivo.
Este reconocimiento está por encima de las diferencias, y las polémicas que indefectiblemente surgen frente a las figuras públicas. Honor a quien honor merece. Nobleza obliga. Nuestros respetos por siempre a la gran obra del Maestro Abreu.
El Maestro José Antonio Abreu, su obra, su trayectoria, su memoria, es obra y memoria del vuelo cultural forjado y consolidado en la Venezuela Democrática. Pueden las circunstancias del atavismo convertirse en turbulencias pasajeras, pero el vuelo sagrado del espíritu siempre logra elevarse sobre ellas para registrarse en la historia como un triunfo del arte y la inteligencia sobre la mezquindad.
El Maestro Abreu es de los nuestros, del mundo de la cultura y el vuelo espiritual y así lo consignamos ante el mundo sobre la piedra eterna e inalterable de nuestro testimonio escrito.
Firman
Felipe Izcaray, Jorge Rosell, Marco Tulio Mendoza, Yuyita de Chiosone, Cecil Álvarez, Rolando Herrera, Enma Rosa de Herrera, Salvador Yepez, Lermit Mendoza, María Magdalena Colmenarez, José Ricardo Álvarez, Manuel Cipriano Heredia, Cacalo González, Rosario Anzola, Carlos Eduardo Carmona, Freddy Andrade, María Riera de Álvarez, Luz Elena Riera de Yepez, Cecilia Álvarez, Ricardo Álvarez Zubillaga, Yolanda Deluca de Ramírez, Jorge Riera, Néstor Álvarez, Jorge de Brito, Antonio José Herrera, Norma Pinto de Izcaray, Ana de Angelis, Ricardo González Zambrano, Isabel Ferrer, Blanca Cecilia de Oropeza, Alfredo Ramírez Torres, Ana Yepez de Riera, Blanca Herrera de Yepez, William Ávila, Luz Elena Coronel, Pedro Pablo Alcántara, Luis José Riera, Rebeca Curiel, Fortunato Hernández, José Antonio Quintero, Ángel Carrasco, Juan Tomas Martínez, María Matilde Ferrer, Roland Carreño, Jesús Guillermo Gómez, Jesús Oropeza Yepez, Sol Álvarez de Riera, Humberto Oropeza, Gerardo Álvarez, Carmen Román de Alcalde, Luis Pernalete, Fausto Izcaray, Concepción Santos de Oropeza, Daniel Herrera Oropeza, Juan José Herrera, Ricardo Yepez Mármol, Juan Carlos Gutiérrez, Nohemí Crespo, Milagros Pérez de Rosell, Jorge Euclides Ramírez, Jesús Gerardo Álvarez, Nelson Campos Oropeza, Tibisay Ferrer, Jorge Luis Pichardo, Martin Orozco, Marcos Carrillo Perera, Rafael Alcalde y Mario José Oropeza.
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