“Escándalo americano” y Leonardo DiCaprio, grandes perdedores del Óscar

“Escándalo americano” se convirtió el domingo en una de las grandes perdedoras en la historia del Óscar, cuando terminó sin ninguna estatuilla a pesar de sus 10 nominaciones, al igual que Leonardo DiCaprio, derrotado por cuarta vez en los principales premios de Hollywood.

 La comedia dirigida por David O. Russell había recibido críticas en general favorables y lideraba la contienda en número de candidaturas junto con la odisea espacial “Gravedad”, que finalmente se quedó con siete estatuillas, y “12 años de esclavitud”, que se alzó con otras tres, entre ellas el premio mayor de mejor película.

“Escándalo americano”, estrenada en España como “La gran estafa americana”, también aspiraba al Óscar al mejor director, así como al conjunto de su elogiado elenco: Christian Bale por el papel protagónico masculino, Bradley Cooper como mejor actor de reparto, Amy Adams como mejor actriz y Jennifer Lawrence como mejor actriz de reparto.

Pero la película, basada en una operación encubierta del FBI de 1970 conocida como Abscam, perdió en todas las categorías mayores y menores en las que estaba nominada.

Sólo dos películas, “Momento de decisión” (The Turning Point, 1977) y el drama de 1985 de Steven Spielberg “El color púrpura”, habían sufrido desaires semejantes. Ambas cintas habían sido nominadas a 11 premios Óscar, pero se fueron con las manos vacías.

Otros dos filmes – “Pandillas de Nueva York”, de Martin Scorsese, y la remake de 2010 de Ethan y Joel Coen “True Grit” (Valor de ley en España y Temple de acero en Hispanoamérica)- tampoco ganaron nada después de recibir 10 nominaciones.

La decepción de “Escándalo americano” fue sin duda aún más inesperada dado que la película había cosechado galardones a lo largo de la temporada de premios de Hollywood, incluyendo un Globo de Oro a la mejor comedia o musical y el máximo honor en el premio SAG del Sindicato de Actores de Estados Unidos.

Tampoco fue la hora de Leo
Otro de los grandes perdedores de la noche fue Leonardo DiCaprio, a quien el reconocimiento de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Estados Unidos parece serle esquivo. El actor de 39 años sin duda es una de las estrellas más respetadas de su generación, pero Hollywood todavía no se lo ha reconocido.

Pese a su fama por películas tan variadas como “Titanic” (1997), “El aviador” (2004),  “Los infiltrados” (2006), “Diamantes de sangre” (2006) y  “Django sin cadenas” (2012), DiCaprio nunca obtuvo la estatuilla más codiciada del mundo del cine.

El actor recibió su primera nominación a los 19 años por su papel del hermanito autista de Johnny Depp en “¿A quién ama Gilbert Grape?” (1994). Luego compitió por “El aviador” en 2004 y “Diamantes de sangre” en 2006.

Pero tal vez el golpe más difícil de tragar haya sido cuando “Titanic” ganó 11 de los 14 premios Óscar a que aspiraba y el actor ni siquiera fue candidato.

Este domingo, el polifacético DiCaprio, que ya confirmó hace tiempo que no es solo una cara bonita, tenía muchas chances de alzarse con el Óscar al intérprete principal por su encarnación de Jordan Belfort, un corredor de bolsa corrupto y adicto a los excesos en la orgiástica cinta de Scorsese “El lobo de Wall Street”.

El papel le había reportado ya un Globo de Oro y varios premios de la crítica y muchos pensaban de que era hora de que la Academia le diera finalmente el Óscar. Pero fue vencido por Matthew McConaughey, quien perdió 20 kg para dar vida a su imponente vaquero homofóbico, promiscuo y enfermo de sida en “Dallas Buyers Club”.

También se fue del Teatro Dolby sin nada Scorsese, cuya película, con cinco nominaciones, no recibió ningún Óscar. Del mismo modo acabaron “Nebraska” y “Capitán Phillips”, ambas con seis candidaturas y ni un solo trofeo.

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