Obon, el día de los muertos japonés

Carlos Guillen | Fotos: National Geographic. |

Sin duda alguna, una de las manifestaciones culturales más reconocidas en el mundo es la del día de los muertos en México. Esta ceremonia se celebra los días 1 y 2 de noviembre, coincidiendo con las fiestas católicas del día de los fieles difuntos y todos los Santos.

El culto a la muerte no es algo nuevo, de hecho, en Japón también tienen su propio día de los muertos. Aunque menos reconocida a nivel mundial, todos los veranos el tranquilo pueblo de Himeshima le da la bienvenida a la muerte.

Observado por todo el país oriental, este festival marca el regreso de todos los ancestros a la tierra y se centra en la relación entre los vivos y los muertos, específicamente, en el sutra budista Urabon-kyō, el cual indica la ley fundamental que permea la vida y el universo, la verdad eterna.

Fieles a sus creencias, las familias de todo Japón regresan a sus casas natales del 13 al 15 de agosto (julio en algunas regiones) para realizar una serie de rituales y celebraciones, tanto para honrar a los muertos como para liberar a los espíritus inquietos de su sufrimiento.

Muy similar a la ceremonia mexicana, La celebración de tres días comienza tradicionalmente con el mukaebi, un ritual que se basa en la iluminación de fuegos y linternas para guiar a los espíritus a casa. La mayoría de las familias colocan dos altares de frutas, incienso y flores, uno para sus propios antepasados y otro para los espíritus que no han alcanzado la paz. Otros protocolos comunes incluyen el ohakamairi, que se basa en la limpieza y decoración de tumbas ancestrales, servicios de oración en los templos y preparación de comidas especiales.

El Bon Odori

Durante la celebración, se realiza una danza folclórica comunitaria específica de la región conocido como Bon Odori, la cual es un sello distintivo del festival. Los movimientos de este baile son simples para que todos puedan participar independientemente de la habilidad.

Los bailarines, disfrazados y pintados como personajes populares del folclore, forman un círculo alrededor de un escenario elevado donde actúan músicos y bateristas de taiko (un estilo de percusión típica japonesa).

En la noche final de Obon, se completa el círculo con okuribi, la iluminación de hogueras y faroles flotantes para despedirse de los espíritus.

Los registros más antiguos de Obon aparecen durante el período Asuka (desde el año 552 al 710), cuando se produce la llegada a Japón de las primeras estatuas y textos budistas. Hoy en día, Obon es observado por las comunidades japonesas de todo el mundo.

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