Cinco venezolanos viajaban en crucero que naufragó en Italia

 

La compañía propietaria del “Costa Concordia”, cuyo naufragio cerca de la isla italiana de Giglio causó al menos cinco muertos, acusó este domingo al comandante de haber cometido “errores” en la ruta del navío y en la gestión de la emergencia.
“Acusaciones gravísimas pesan sobre el comandante Francesco Schettino”, recordó el líder europeo de cruceros, en un largo comunicado difundido por la noche. Acusado de homicidios múltiples y de abandono del navío, el comandante se encuentra detenido en Grosetto.
 
“Parece que el comandante cometió errores de juicio que tuvieron graves consecuencias” y que “sus decisiones en la gestión de la urgencia no han seguido los procedimientos de Costa Cruceros, acordes con los estándares internacionales”, añade.
 
La compañía afirma, no obstante, que el comandante realizó todos los programas de formación requeridos, así como los miembros de la tripulación e incluso los pasajeros, que realizan un ejercicio de evacuación durante las 24 horas que siguen al embarque”.
 
“La trayectoria seguida por el crucero no era buena”, afirmó el fiscal de Grosseto, Francesco Verusio. El comandante “se acercó de forma torpe a la isla de Giglio, e impactó contra una roca que se encastró en el lado izquierdo”, añadió. Y confirmó que había abandonado el barco “mucho antes de que fueran evacuados todos los pasajeros”.
 
La caja negra con los datos sobre la trayectoria fue encontrada el domingo.
 
Los submarinistas italianos encontraron dos nuevos cadáveres en el “Costa Concordia”, que yace recostado sobre su flanco derecho. Se trata de personas de edad que se encontraban en las cabinas cuando el crucero chocó contra una roca.
 
Antes del hallazgo de estas nuevas víctimas se había informado de la muerte de otras tres personas (un tripulante peruano y dos turistas franceses) y de unos 40 heridos, dos de ellos graves. El balance de desaparecidos fue reducido a 17 y fueron rescatados por el momento dos jóvenes surcoreanos que estaban de luna de miel, y un italiano comisario de a bordo. Los socorristas libraban una batalla contra el reloj en busca de pasajeros probablemente atrapados en las cabinas sumergidas.
 
El crucero de lujo de casi 300 metros de eslora naufragó el viernes por la noche con 4.229 personas a bordo, entre ellas más de 3.200 turistas de 60 nacionalidades diferentes, entre ellos 5 venezolanos, y un millar de miembros de la tripulación. Los más de 4.000 evacuados fueron transferidos el sábado de la isla de Giglio al puerto de Santo Stefano, y de allí repatriados en su mayoría a sus lugares de procedencia.
 
En medio de la histeria, decenas de pasajeros se echaron al agua, lo que explica por qué entre heridos muchos tienen brazos y piernas rotos.

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