Vinotinto de vuelta a la realidad

Carlos José Méndez | Foto: Archivo |

Ecuador nos bajó de un golpe a la tierra. Aquello que se logró contra Bolivia fue un espejismo. La verdadera Vinotinto es la que cayó 3-0 ahogada en la altura de Quito y no la del engañoso 5-0 facturado en Maturín ante el seleccionado del altiplano.

Al cabo de otra doble fecha, las dudas y preocupaciones siguen vigentes. Llegó, sí, la primera victoria para la oncena nacional, pero no la consistencia. Pasó de un extremo a otro, del cielo al infierno, en un abrir y cerrar de ojos, situación que ratifica su condición irregular.

Perder en casa de la oncena meridional no es un pecado, porque se trata de una plaza en la que sucumbe hasta el más encopetado, pero sí produce piquiña la forma en que se rueda, con una presentación poco solvente, en buena parte provocada por la merma física que provocó jugar en altitud, a 2 mil 700 metros sobre el nivel del mar.

El experimento, obligado por la circunstancia, le sirvió al director técnico Rafael Dudamel para arrollar a una Bolivia de nulos recursos, que sintió el rigor de un gol encajado en los primeros minutos. La habilidad y precisión de Rómulo Otero, la velocidad de Jhon Murillo y la efectividad de Josef Martínez permitieron a la selección criolla firmar un holgado triunfo (5-0), pese a las ausencias importantes de Salomón Rondón, Juan Pablo Añor y Alejandro Guerra, todos lastimados.

Hubo goles para la Vinotinto, los que no había logrado en las diez jornadas previas, capitalizadas todas las ocasiones fabricadas, y resguardó el cero en el arco, aunque esto último sin verse exigida, porque Bolivia inquietó poco y nada ante una dupla Oswaldo Vizcarrondo-Mikel Villanueva que anduvo de espectadora.

No era Bolivia el “termómetro” para sacar conclusiones de la línea posterior. La verdadera prueba de fuego se rendía ante un Ecuador de un atacante top como Enner Valencia, acompañado de los desequilibrantes Miller Bolaños y Renato Ibarra.

Desde luego, el examen fue reprobado. Si bien es cierto que dos de los tres goles los encajó Venezuela en los diez minutos finales, cuando ya estaba jugada en ataque en procura de al menos el descuento, la historia del juego mostró a una defensa permisiva, vulnerada por todos los flancos, que no estuvo a la altura en los duelos individuales por las bandas, ni fue capaz de responder en el juego aéreo. Se extraña el orden defensivo que hace un par de ciclos permitió llegar hasta semifinales de una Copa América.

Claro está, no es solo responsabilidad de los que están atrás, sino que implica también a los del medio, los llamados volantes de recuperación, que no estuvieron en su mejor día. Tomás Rincón, aunque sin brillar como en otras fechas, sigue siendo la única garantía en esa zona, sin encontrar a un compañero de llave que pueda ayudarlo en la tarea de destrucción, como en su momento lo fue Franklin Lucena.

Total que la Vinotinto sigue en el foso. Lo abandonó unas horas, pero volvió al amargo peldaño con la derrota en la capital ecuatoriana y el triunfo de Bolivia ante Paraguay.

Ya se ha dicho que las opciones clasificatorias para Rusia 2018 son nulas y el técnico Dudamel anda en busca de sentar las bases para el próximo premundial. En las recientes presentaciones le abrió paso a los jóvenes en la zona ofensiva. Hará lo propio en defensa al reanudarse el calendario, por allá en marzo de 2017 frente a Perú. Para que ya es tiempo de hacerlo.

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