#ESPECIAL Aumento salarial es una compensación a la inflación

Rosmir Sivira | Foto: Archivo |

Sin percibir el aumento, el venezolano ya adquirió la deuda. El pasado 30 de abril, el presidente Nicolás Maduro anunció en Cadena Nacional, el ajuste del salario mínimo y bono de alimentación por el Día del Trabajador, lo que ubicó el primero en Bs. 65.021 y el segundo en Bs. 135.000, para sumar un ingreso integral mensual de Bs. 200.021.

El próximo lunes, 15 de mayo, los venezolanos recibirán la primera quincena con el nuevo monto salarial, pero esto no genera esperanza sino malestar. Ya muchas familias adquirieron productos y pagaron servicios a precios inmediatamente ajustados por fabricantes y vendedores, lo que se tradujo en endeudamiento a través de instrumentos como tarjetas de crédito o menor compra de productos.

El cartón de huevos que se adquiría en Bs. 9.000, es decir Bs. 300 c/u, ahora se compra por Bs. 12.000 y hasta más, lo que serían en promedio Bs. 400 por unidad y un ajuste del 33 % en el valor. Durante los primeros 15 días de mayo, el venezolano que percibe salario mínimo, debió asumir este y otros ajustes con una quincena aproximada de Bs. 20.000.

¿Existe un incremento en el poder de compra? El ajuste fue de Bs. 25.000, por tanto 60 % del monto anterior. El salario mínimo diario quedó fijado en Bs. 2.167,3 y el ingreso integral diario en Bs. 6.667,3. Denuncian los trabajadores que el monto es “sal y agua” ya que los les permite adquirir el cartón de huevos antes mencionado ni un kilogramo de carne, cuyo valor también alcanza los Bs. 12.000.

Pero el venezolano también debe cubrir gastos de transporte. Si se toma en cuenta que el valor del pasaje urbano en Barquisimeto es de Bs. 150 y que una persona aborda entre dos y cuatro unidades para ir a su trabajo y regresar al hogar, el gasto mensual de lunes a viernes oscilará entre Bs. 6.000 y Bs. 12.000, lo que simboliza entre 9,2 % y 18,4 % del salario mínimo. Tras el incremento del ingreso mínimo, el sector trasporte ya ha solicita revisión de sus tarifas. No obstante, el monto actual ya resulta cuesta arriba para múltiples ciudadanos que se las ingenian para llevar la comida a sus hogares.

En marzo la Canasta Básica Familiar (CBF) se ubicó según el Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas-FVM) en Bs. 1.068.643,25.
Si se toma en cuenta que el reciente incremento retroalimentará dicho monto, se puede expresar que para adquirirla se requerirán más de cinco salario integrales.

Sectores lo habían advertido

Para José Elías Torres, coordinador nacional de la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV), el ajuste es “gasolina para el fuego” que representan ahora la inflación y el alza de los precios. Si no se acompañan los incrementos salariales con políticas integrales de estímulo a la producción, los efectos serán negativos.

Aunque se haga referencia a porcentajes de ajuste, “ninguno de esos funciona”, comentó el gremialista, quien citó que en países desarrollados como Francia se aplicó el último incremento año y medio atrás, por una proporción inferior al 4 %.

En medio de una limitada condición productiva, el aumento salarial se traduce no sólo en el ajuste inmediato de los precios, sino también en el cierre de empresas, lo que resulta en un incremento en la tasa de desempleos y de los niveles de escasez y desabastecimiento en el país.

-El venezolano fue perjudicado sin siquiera haber percibido la quincena. Los costos se trasladaron a los productos y servicios y los precios se duplicaron y hasta triplicaron, porque todo es una cadena. Empresas cierran por no poder asumir los salarios, porque ya no producen y entonces hay menos comida en la calle y más desempleo.

Torres y el coordinador nacional de la Unión Nacional de Trabajadores (Unete) y de la Federación Nacional de Empleados Públicos (Fentrasep), coinciden en señalar que al decreto no se le puede llamar incremento salarial, sino compensación ante la inflación. Sin embargo, la cifra no alcanza el acelerado comportamiento de esta.

Se estima que 2016, la inflación haya alcanzado el 700 %, ya que no son de conocimiento público las cifras oficiales. Aunque el monto para lo que va de 2017 podría ser indeterminable, expertos aseguran que el compartimento podría ser similar o mayor.
Sumado a la situación política actual, el escenario se hace aún más complejo.

Se violan derechos del consumidor

Para Roberto León Parilli, presidente de la Alianza de Usuario y Consumidores (Anauco) el ajuste salarial es “arar en el mar”, mientras “el país se cae en pedazos por una inflación galopante”.

Señaló que el ajuste es un “saludo a la bandera”, puesto que no alcanza ni siquiera para comer. En Venezuela se ha abandonado el tema económico por razones políticas.

En materia económica, cada vez que no se toman a tiempo los correctivos, las consecuencias son mayores. Sin embargo, recalcó que toda recuperación de un país para por las garantías y confianza entre las partes, lo cual es ausente en el país.

“El bienestar no se decreta”, expresó León Parilli, al manifestar que el reciente ajuste no brinda garantías de ningún tipo a los trabajadores venezolanos que también son usuarios y consumidores. No sólo no incrementa su poder adquisitivo, sino que tampoco resuelve problemáticas de abastecimiento y de estabilización de los precios del mercado.

Fideicomiso – Ahorros

Para Servando Carbone, coordinador nacional de Unete y Fentrasep, no se trata de un aumento salarial, sino de un incremento impuesto por el Gobierno nacional, cuyo mayor porcentaje está aplicado al bono de alimentación.

Criticó que las medidas actuales impidan que el trabajador tenga capacidad de ahorro, como lo establece la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y la Ley Orgánica del Trabajo, instrumentos en los cuales se hace referencia a las prestaciones como figuras para la protección familiar.

No obstante, para devengarlas no sólo se debe esperar un año, sino que las disposiciones previstas, el cálculo final, basado en el salario (único con carácter incidencial) hacen que el monto ahorrado sea ínfimo y no represente ahorro alguno.

Según la Ley Orgánica del Trabajo, trimestralmente se deben depositar a la cuenta de Fideicomiso, 15 días de trabajo, lo que al año sumaría 60 días laborados. Si se toman en cuenta que el salario a tomar de referencia es el básico de Bs. 65.021 y que para el cálculo se consideran los días de utilidades y vacaciones, el depósito anual promedio podría ser de Bs. 160.000. De este sólo se puede retirar el 80 % y el monto ahorrado sería incluso superior al bono de alimentación, sin incidencia alguna.

Calificó como “una desgracia” que quienes defendieron años atrás la salarización de los bonos en la actualidad sean los mismos gobernantes que bonifican el salario. “Con todo esto no sólo están acabando con el salario, sino que también disuelven las prestaciones sociales”.

Apuntó que las medidas dictadas por el Gobierno nacional son totalmente contraproducentes para el trabajador venezolano. En especial para quienes han hecho carrera en al administración pública, puesto que el tabulador designado para este sector oscila entre el salario mínimo y los Bs. 180.000. Son pocos los que perciben la escala más alta y, aún así, el ingreso es insuficiente para sufragar los gastos básicos.

Subrayó que los aumentos decretados por el Gobierno son medidas políticas que intentan mejorar su imagen, pero no lo logran, ya que el manejo económico de un país no corresponde a los planteamientos del Ejecutivo. Así como incrementan los salarios, incrementan los precios de todos los rubros y servicios.

-En este momento la gente tiene hambre, preocupación por los niveles de inseguridad. Los pañitos de agua tibia del gobierno no hacen nada.

Subrayó que las empresas privadas también registran problemas con sus tabuladores, lo que igualmente es indebido para aquellos trabajadores con larga experiencia. Sin embargo, las políticas del país y ausencia de materias primas son factores culminantes en el desarrollo productivo de la nación.

Nadie prestó atención

Aunque durante el anuncio del 30 de abril se impuso como medio de pago del bono de alimentación el dinero en efectivo o depósitos bancarios a cuentas de los trabajadores, lo que ha hecho que empresarios ajusten sus procesos de pago, Torres sostiene que “el problema no es si el monto se paga a través de tickeras o efectivo, sino que el dinero en total no es suficiente para cubrir, ni siquiera, la canasta alimentaria básica”.

Se atrevió a señalar que la medida tuvo como propósito “distraer la atención de los ciudadanos” sobre el clima político y social actual, pero la estrategia surgió poco o ningún efecto, ya que las personas siguen en la calle y escasa atención han presentado a esta modificación de ley.

-No toman el problema de fondo, que es la baja productividad del país, que hace que las empresas no sean rentables, que no haya oferta en el mercado y que se especule con lo poco disponible, fracturando aún más el ingreso del trabajador.

Aseveró que una modificación en la política cambiaria, de control de precios y reducción en los niveles de importación de productos terminados, reducirá el caos económico del país.

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