El debate republicano terminó sin grandes cambios 

AP | AP |

Marco Rubio salió ileso. Ben Carson defendió su legitimidad. Donald Trump mostró su dominante personalidad. Jeb Bush evitó el desastre.

Con ayuda de unas preguntas poco enérgicas, los aspirantes a la candidatura republicana a la presidencia de Estados Unidos ejecutaron sus estrategias sin mucha resistencia en el debate del martes en horario de máxima audiencia.

Pero la ausencia de momentos decisivos —buenos o malos— mantiene las posiciones en la rebelde campaña a las primarias republicanas, mientras se acaba el tiempo para hacer que los votantes cambien de opinión antes de las fiestas de fin de año.

Eso es bueno para los mejor posicionados, los recién llegados Trump y Carson, que han sorprendido a la clase política con una destacable capacidad de mantenerse al frente de los sondeos nacionales. También son buenas noticias para Rubio, que llegó al debate como un objetivo a batir y evitó deslices.

Bush

La situación no es tan buena para Bush, otrora favorito de la corriente tradicional del partido y que ahora lucha por mantener su carrera política.

Los mejores momentos de Bush llegaron al principio de la noche, cuando mostró un lado más combativo con los moderadores, que lo ignoraron durante los primeros 15 minutos.

Pero Bush no destacó en un debate con sólo ocho candidatos en el escenario principal, dos menos que en el último debate. Fue el que respondió menos preguntas y tuvo menos tiempo en antena que cualquiera excepto Rand Paul, según un recuento de AP.

Rubio

Ninguno de los candidatos o moderadores se dirigió a Rubio cuando la conversación tocó temas de inmigración, considerados como una debilidad clave del aspirante entre los conservadores que se oponen al plan de Rubio de dar a los migrantes que ya están en el país sin permiso de residencia una vía de obtener la ciudadanía.

En cambio, Rubio pudo presentar su visión de una defensa nacional fuerte y describir su conmovedora historia personal, temas habituales de su campaña y que pudo ofrecer sin interrupción en un programa televisado a nivel nacional.

Trump

Trump, que quizá tenga su mejor activo en su personalidad directa, llegó tras varios meses al frente o casi liderando las encuestas. Hizo poco por cambiar eso, y en ocasiones pinchó a sus rivales y sedujo a los conservadores más estrictos, que apoyan su plan de deportar a millones de migrantes que están en el país sin permiso de residencia.

También redujo sus críticas a Bush y Rubio casi por completo. En la víspera del debate llamó a Rubio un “peso ligero” en Twitter y criticó su plan de inmigración. El magnate evitó ambos temas el martes por la noche y en su lugar respaldó el plan de Rubio de reforzar el ejército.

La falta de un punto de inflexión aumenta la incertidumbre ante las primarias republicanas para 2016. El próximo debate es el 15 de diciembre y los candidatos no tendrán otra oportunidad de llegar a los votantes en horario de máxima audiencia durante más de un mes.

PUBLICIDAD

Comentarios

Comentarios