El 11 de abril ocurrió un choque de trenes que consolidó al régimen

Pacífico Sánchez | Archivo |
DIPUTADO RAFAEL SIMON JIMENEZ MIEMBRO DEL POLO DEMOCRATICO. BARQUISIMETO ESTADO LARA FECHA 03/06/2005 FOTO JOSE GREGORIO MARQUEZ

A partir del 11 de abril de 2002 hubo una radicalización en el proceso político venezolano, afirma el Dr. Rafael Simón Jiménez, ex parlamentario, historiador, profesor universitario y analista político al ser entrevistado para EL IMPULSO.

El 2002 representó un choque de trenes entre un gobierno que quería avanzar hacia un control mayor de la economía y el cumplimiento de su proyecto de control hegemónico de la sociedad, por un lado. Y, por el otro lado, una oposición que en ese momento era muy fuerte, sobre todo por la presencia protagónica de la sociedad civil, de la gente en la calle, que pugnaba por mayores libertades y porque se respetaran las prácticas democráticas.

Hugo Chávez, desde que alcanzó al poder en diciembre de 1998, se propuso deliberadamente hacer un proceso de control político por etapas.

La primera de ellas fue la demolición de las estructuras y de las instituciones de la llamada cuarta república, que se cumplió con la Asamblea Constituyente y la promulgación de la Constitución en diciembre de 1999.

Chávez, en primer lugar, siente que el tiempo le va corriendo en contra y, en segundo término, que había como una cierta parálisis de lo que él denominaba la revolución., que él concebía como un proceso de hegemonía de la sociedad y de su perpetuidad en el poder.

Hay un punto de inflexión que se produce durante los meses de septiembre, octubre y noviembre de 2001 cuando Chávez pone en escena lo que va a ser el factor de disparo de la sociedad civil y de protesta democrática: las leyes habilitantes.

Estas leyes afectaban por primera vez la estructura económica y sobre todo la libre empresa, la propiedad privada. Una de esas leyes fue la de Tierras y otra, la de Pesca, Fueron 21 leyes que dieron lugar al paro cívico nacional del 12 de diciembre de 2001.

A partir de allí comienza el proceso que inevitablemente tenía que conducir a una confrontación.

Creo que también – y yo luché mucho-contra la impaciencia de la oposición, que se dejó ganar por la idea de que era fácil salir de Chávez y que había que buscar a toda costa acortar aquel proceso, que mal o bien, había sido consecuencia de un hecho democrático. No hay que olvidar que Chávez llegó al poder con un inmenso apoyo popular. Tampoco hay que olvidar que en el 2001 y 2002 estaban todavía muy protuberantes, aunque golpeadas, las esperanzas y las expectativas.

En aquel momento Moisés Naim coincidía conmigo en la idea de que la gente purgara su chavismo; es decir, que la gente sufriera el proceso de desencanto. La oposición política y la oposición social, sobre todo los grandes medios de comunicación, especialmente los televisivos, que en aquel entonces asumieron la conducción de la oposición, no podían actuar con impaciencia, ni podían pretender forzar un proceso que tenía sus propias dinámicas y su propio desgaste.

El 2002 fue un choque de trenes, pero lamentablemente tuvo el fortalecimiento y el afianzamiento del chavismo en el poder.

Conclusión importante de estos 17 años del régimen: Chávez nunca hubiera podido imponer su proyecto hegemónico, ni tener tanto tiempo en el poder, si no hubiera sido por la acumulación de errores, algunos reiterativos, de los que han conducido la oposición de ese tiempo y que le facilitaron, queriendo acortar su mandato, prolongar el régimen hasta la tragedia que estamos viviendo en el día de hoy.

PUBLICIDAD

Comentarios

Comentarios