Última Hora deja de circular

 RAL | Foto: Archivo |

Los actuales ataques para quienes laboran en los medios de comunicación de Venezuela y de las sedes donde estos funcionan tienen su origen en las constantes arremetidas que en cadenas nacionales hiciera el fallecido ex presidente de la República Hugo Chávez Frías en rechazo al trabajo periodístico y contra los contenidos redactados por estos profesionales que le resultaban incómodos al mandatario sobre los desafueros cometidos por algunos integrantes de su gabinete  en diversas áreas de gestión, que repercutían en detrimento de la población, caso de la divulgación de la comida podrida localizada en los contenedores de Puerto Cabello.

Otro hecho que sumó Chávez para distanciarse más de los medios de comunicación venezolanos fue el de Guido Antonini Wilson, un empresario venezolano-estadounidense.

Fue así que la radio, televisión y medios impresos dieron a conocer que el 4 de agosto de 2007 Antonini llegó  a Argentina, con una maleta con 790.550 dólares que no había declarado a su llegada y que fueron decomisados. El caso tuvo una amplia repercusión mediática porque coincidió con la campaña presidencial de Cristina Fernández de Kirchner y la presentación del referéndum por parte del presidente Hugo Chávez para cambiar la Constitución del país, incluyendo normas que le permitirían buscar la reelección.​

 

De las amenazas a la acción

De las palabras de agresión Chávez pasó a la práctica, quedando reflejado con el cierre en 2007 del canal de televisión Radio Caracas Televisión.

Dos años después, en 2009, La Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel), dirigida por Diosdado Cabello, cerró  34 emisoras de radio que, por orden del gobierno del presidente de Venezuela, Hugo Chávez. Se trató de emisoras críticas a su política, varias de ellas pertenecientes al Circuito Nacional Belfort.

Igualmente, dominó con fuertes sanciones administrativas al canal de noticias Globovisión que mantenía una dura línea editorial contra el Gobierno durante su programación diaria, incluyendo Aló Ciudadano, conducido por  el abogado, doctor en Ciencias Políticas y comunicador venezolano, que le hacía contrapeso al programa Aló Presidente.

Fue así como el de marzo de 2013, Carlos Zuloaga, vicepresidente del canal e hijo de Guillermo Zuloaga, anunció que se estaba realizando negociaciones con el empresario Juan Domingo Cordero para la venta del 80% del paquete accionario del canal.​ Posteriormente, Guillermo Zuloaga dirigió una carta a los empleados del canal en la que confirmaba la intención de venta y explicaba que el canal era inviable económicamente, políticamente y jurídicamente.​

El 14 de mayo de 2013, se hizo efectiva la venta de Globovisión a los empresarios Raúl Gorrín, Juan Domingo Cordero y Gustavo Perdomo.​ Tras la venta el canal sufre cambios en la programación debido a las renuncias y despidos de varios periodistas y anclas del canal, pero a su vez, empieza el ingreso de nuevas personalidades y programas de producción propia e independiente.

Una vez más, el cerco del gobierno obligó a la venta del canal y aunque no fue cerrado, cambió dicha línea.

Más reciente, el gobierno ahora a cargo de Nicolás Maduro decide suprimir de las cableoperadoras las transmisiones para Venezuela de los canales televisivos CNN en Español, Caracol televisión y RCN Colombia, en rechazo a una supuesta campaña en contra de su gobierno.

 

Rechazo a medios aumenta

El odio infundado en la población contra los medios desde el Gobierno acaba de surtir efecto, esta vez, aniquilador.

Ocurrió la tarde del martes cuando explotó un artefacto en el estacionamiento del diario Versión Final, en el estado Zulia, lanzado presuntamente por un motorizado, cuya acción podría observarse desde un video grabado por cámaras de seguridad del lugar al momento de la acción.

Cuatro vehículos se incendiaron de inmediato, aparcados en el diario de tendencia opositora, sin dejar heridos.

Cuatro días antes a este ataque al periódico, Conatel cerró las emisoras 92.9 FM de Caracas y Mágica 99.1 FM, a las que no les renovó las concesiones, acto al que se opusieron la Cámara de  Radio y el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa.

 

Asedio los lleva al cierre

Este 30 de agosto cerraron por falta de papel periódico, que lo vende exclusivamente el gobierno nacional a través del Complejo Editorial Alfredo Maneiro, las versiones impresas del diario Última Hora, el primer periódico de Acarigua, el cual llevaba 40 años de circulación en esa región, y el Diario de Los Andes para El Vigía, estado Mérida.

Bajo el título “Pausa obligada”, Última Hora informó en su editorial publicado en letras blancas y fondo negro, que tomó esa decisión tras haber consumido todo su inventario, y que su último suministro de papel fue hace dos meses.

“Hasta hoy circulamos en la versión papel, esperamos que sea momentáneamente hasta tanto nos suministren el escaso y limitado papel que nos da el único proveedor estatal que hay en Venezuela”, declaró el director del diario Néstor Ramírez.

“Las circunstancias políticas nos obligan a parar. Una hora aciaga, sin duda, para el centenar de hombres y mujeres que construyen cada una de nuestras jornadas, pero por encima de todo funesta para la democracia y su ejercicio pleno”, subrayó.

La salida de circulación del diario ocurre en un clima de tensión entre el gobierno y un sector de la prensa privada nacional e internacional, al que el presidente Nicolás Maduro acusa de estar al servicio de un complot para derrocarlo y de alentar las recientes sanciones financieras de Estados Unidos contra Venezuela.

En tanto, el Diario La Prensa de Barinas anuncia que dejará de circular si desde Maneiro no le envían un pedido de papel que ya fue cancelado hace dos semanas, porque y el que tiene en su inventario se le termina en apenas horas.

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