#OPINIÓN Interioridades

Carlos Mujica | Foto: Archivo/Referencial |

Todo lo físico tiene sus interioridades en la energía. A demostrarlo nos ocuparemos en esta columna. Pero antes, debemos señalar que lo que se calienta, lo que arde, lo que emite calor es la masa de las partículas; a la energía no la afectan estos estados. La energía pura es siempre neutral y la sólo la energía en la masa padece cambios.

Tomaremos los ejemplos de tres cuerpos físicos: el fósforo, el filamento y el gas. Toda masa contiene energía; recordemos la ecuación de Einstein: E = m, pero la energía es invisible. Si frotamos la cabeza de un fósforo contra el frotante de la caja, estamos provocando una fricción. Por la energía contenida en ambas partes: el fósforo, la caja; arde el fósforo; es decir, el frotante de la caja actúa como “desencadenante” para que se produzca el efecto de la llama en la cabeza del fósforo. Lo que arde en la llama son las partículas de la masa del fósforo.

Se llama filamento a la masa del alambre de tungsteno contenido en el bombillo. Accionamos el swicher para que la energía eléctrica llegue de manera instantánea y se ilumine el filamento. La iluminación se produce en la masa metálica de las partículas constituyentes del filamento. La energía eléctrica, en este caso, actúa como “interviniente”. Es decir, interviene en la energía de la masa para que ésta se ilumine.
El filamento se calienta porque sus partículas han iniciado y prosiguen su proceso de incineración continuada.

Todo fluorescente contiene gas; aquí la masa es gaseosa. La energía eléctrica llega al gas, e “interviene” la energía de las partículas del gas que se iluminan y que, como el filamento, también inicia y prosigue a la incineración. La llama del fósforo como la iluminación del filamento y del gas son todos “efectos”.

El proceso del gas en el fluorescente es análogo al proceso de iluminación de los días en nuestro planeta. Proceso que es igual para todos los cuerpos ponderables del sistema solar. La atmósfera es la capa externa del planeta. La atmósfera es un gas. Todas sus partículas contienen energía de acuerdo con la ecuación de Einstein.

La energía procedente del Sol, después de recorrer un aproximado de Ciento cincuenta millones de kilómetros a razón de 300.000 kilómetros por segundo, “interviene” la energía de las partículas atmosféricas de un hemisferio y las ilumina; podrán entender que el proceso de iluminación de los día de la Tierra es también un “efecto.” ¿No es así? Son interioridades de todos estos fenómenos.

PUBLICIDAD

Comentarios

Comentarios