#OPINIÓN Tanta desgracias en este país… ¡Ha sido horrible!

Maximiliano Pérez | Foto: Archivo/Referencial |

“La alegría está en la lucha, en el esfuerzo, en el sufrimiento que supone la lucha, y no en la Victoria misma…

La pobreza es la peor forma de violencia…
Mañana tal vez tengamos que sentarnos frente a nuestros hijos y decirles que fuimos derrotados. Pero no podremos mirarlos a los ojos y decirles que viven así porque no nos animamos a pelear… Mohandas Karamchand Gandhi.

Bāpu, padre en idioma guyaratí, así también fue conocido quien recibió de Rabindranath Tagore el título honorifico de “Mahatma”, que significa “alma grande”, aquel hombre sencillo,frágil de contextura, forjado en el crisol eterno del carácter recio. Practicó la resistencia civil no violenta y sin disparar un sólo tiro liberó a uno de los países más grandes del mundo… la India.
Tanta desgracia en este país… ¡Ha sido horrible!

Desde que recibí esta expresión de uno de los seres humanos que más admiro, quien ha demostrado su voluntad inquebrantable de sacar al país del barrial al cual lo han sometido, revolotea en mi mente y me perturba, simplemente, porque encierra el dolor que ha ocasionado la destrucción del Edén que llamamos Venezuela.

Es horrible, es inaceptable que nos mantengamos impasibles, indolentes, inactivos, ante situaciones que son el resultado de una planificación ejecutada con extrema eficiencia y eficacia bajo sistemas, métodos y procedimientos hechos en el cumplimiento de una continua programación. No existe otra explicación que justifique la catástrofe de la cual huyen los venezolanos que anteriormente decían que esto no era Cuba.

La realidad es que estamos peor; allá la gente se lanza al mar infestado de tiburones, en balsas construidas con gomas de neumáticos de autos o de camiones intentando llegar a la libertad y al mejor futuro que les representa los Estados Unidos.

Se dice que allá el gobierno trabaja porque los cubanos que quedan tengan buena salud y dispongan de más alimentos de los que disponemos los venezolanos; que los servicios, como la electricidad, no les fallan porque Venezuela les regalo un sistema de paneles solares que se las suministra; tienen controlada la delincuencia y, presuntamente, confiscaron a la refinería Camilo Cienfuegos que era propiedad nuestra, y aún les regalan petróleo… enviándoselos a precios ínfimos.

La diáspora que destruye a las familias crece de manera exponencial; empresas públicas y privadas, fábricas, comercios, haciendas, hospitales, clínicas, escuelas, liceos, colegios, universidades, etc., se quedan sin mano de obra calificada, sin técnicos y/o sin profesionales mientras los estudiantes abandonan sus aulas, todos buscando la subsistencia o un mejor futuro.

Las ciudades semejan los pueblos fantasmas de las películas, la oscuridad imperante cobija la delincuencia que goza de gran impunidad, cuantificada mediante informes de ONGs que monitorean la violencia en más de 28 mil homicidios/año, y la pregunta obligada es: ¿Dónde están los asesinos?

Son las consecuencias de un sistema nefasto y no podremos solucionarlas hasta tanto no se cambie el modelo político, económico y social.

Se rumora que existe presión gubernamental sobre la aceptación del proceso electoral de parte de algunos líderes, sería la violación al derecho de “Elegir” en Libertad.

Es insensato avalar lo que nos está aniquilando y destruir lo que tanto nos ha costado, como lo es el apoyo internacional porque el Estamento Legal nacional e internacional es el camino de la paz.

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