FOTOS: El hasta luego a un inocente guerrero

Karina Peraza Rodríguez | Fotos: Karen Paradas |

La funeraria Metropolitana estaba llena de personas quienes entraban al salón Rosa, donde estaban velando a Eduardo José Orozco Porras (19). En la parte de afuera estaban doce coronas, las mismas las atravesaban tiras y flores que llevaban el tricolor, todas para el joven, muchas enviadas por familias y vecinos de urbanismos.

En la parte de adentro de la sala velatoria, en una hilera estaban seis ramos más y entre el piso del féretro, sobre el mismo habían otros siete ramos. Sobre su urna la bandera de Venezuela.

De frente estaba su madre  a quien le daban el pésame, ante la llegada de una amiga la dama estalló en llanto, la abrazó fuerte. “Mi bebé pequeño, lo amé con toda mi alma. Para esto no hay palabras, solo queda rezar y dejar en manos de Dios todo esto” exclamó.

Le di lo mejor de mí, todo lo que pude. Pido que me perdone”, decía la madre de Orozco.

A la entrada del salón estaba el señor Eduardo Orozco, abrazado con dos amigos del muchacho a quienes les explicaba lo sucedido a la par que lloraba.

Los allegados a la familia indican que este suceso no hizo más que destrozar un hogar, comentaron que en el momento que a Orozco Porra lo habían herido su madre se encontraba rezando un rosario, pues es una mujer muy espiritual, así mismo contaron que antes de salir el joven de la casa había pedido a su abuela la bendición.

Entre tantas anécdotas trascurría el tiempo en la funeraria de donde fue sacado el joven a las 11 de la mañana, un grupo de vecinos se preparaba y lo esperaba en las afueras del Distribuidor Bellas Artes.

La mayoría vestía de blanco, con banderas en mano y otras en sus prendas. A las 11:45 por la avenida Ribereña se comenzó a visualizar el coche fúnebre, todos hicieron una cadena humana para esperar al joven y a las 11:50 lanzaron el primer cohete que lo recibía, aplausos y lágrimas era lo que se observaba. Tras unos minutos entonaron las notas del Himno Nacional, allí sus padres lloraban a un lado del coche.

“Hoy nos reúne el dolor que nos causa la muerte de Eduardo. Amado hijo y amigo, uno de nuestros valientes guerreros, pero con la confianza de que lo recibes en tu reino con tu infinito amor y misericordia. Él está contigo como confiamos que está, no necesita nada más, pues goza de la felicidad plena y eterna. Te pedimos Señor que nos consueles, especialmente a su familia y a sus padres y que la despedida que hoy damos a Eduardo y a otros jóvenes valientes venezolanos no sea en vano, que pronto venga tu reino a nosotros y tengamos un país donde reine la justicia, la paz, la democracia y la libertad. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro señor”. Estás fueron las palabras que dio una de sus vecinas y seguidas de ellas rezaron un Padre Nuestro y un Ave María, partiendo el coche para darle cristiana sepultura.

 

Le dieron un tiro de gracia

En el Distribuidor Bellas Artes la tarde de ese lunes se encontraban varios jóvenes de la autodenominada Resistencia de la zona, contaron que Eduardo, conocido como El Gocho, casi no se acercaba a las manifestaciones, solía saludar porque todos se conocen.

Relatan que algunos de ellos estaban detrás de las barricadas las cuales comienzan desde la urbanización Tarabana Plaza, observaron a un grupo de jóvenes de la urbanización echando cuentos debajo del Distribuidor y hasta le advirtieron temprano que se quitaran de allí, pero como todo estaba tan tranquilo pensaron  que no pasaría nada.

Otro joven que estaba con El Gocho en el momento del hecho rompe el silencio, sin identificarse porque teme por su vida, cuenta que en el momento uno de sus amigos hablaba por teléfono y cuando se acerca hacia la avenida Libertador de Cabudare,  se encontró con una camioneta con hombres armados, quienes al verlo dispararon. “Él corrió, allí todos nos alertamos y comenzamos a correr, los funcionarios disparaban.

El Gocho cayó boca abajo porque le dieron un disparo en la piernas y uno de ellos dijo mátalo de una vez y le disparó en la cabeza”, así lo relata el joven a quien se le aguaron los ojos y dijo no querer recordar esa escena, aseguró que logró escapar porque se escondió en un monte y hasta se hizo el muerto, hubo momentos que los sintió tan cerca que hasta pensó que lo agarrarían.

Maria Auxiliadora Pérez, vecina de la zona, asegura que a Eduardo le dieron “un tiro de gracia”. Indica que el joven era una de las personas que ayudaba con agua y comida y no participaba constantemente en las manifestaciones, porque ni siquiera  vivía en la ciudad, pues estudiaba en Valencia, apenas tenía dos semanas en casa de sus padres.

Asegura que los muchachos de la Resistencia se encuentran triste por dicha baja, asegura que a todos le pega lo sucedido, debido a que todas las urbanizaciones están unidas por una misma causa.

“Es falso que fue un enfrentamiento, salió para reunirse con sus amigos y lamentablemente le tocó a él. Aquí no hay ley.

La ley es de quien tiene el poder, asesinan a mansalva, no les importa que sean unos niños y los vienen a matar de esa forma. Los muchachos se defienden con morteros y cohetes y ellos les disparan son balas y metras.

Son unos asesinos. La Guardia Nacional, el CONAS y el Sebin, todos son unos asesinos”, enfatizó la señora Pérez. A sus declaraciones la acompañaron un coro de vecinos que gritaban consignas en contra del cuerpo castrense tildándolo como asesinos.

Se pudo conocer que Carlos Muñoz, Fiscal 21 con competencia en Derechos Fundamentales, lleva el caso. Hasta ahora el Ministerio Público a través de su cuenta en Twitter señaló que se continúa la investigación y calificó la muerte como una “situación irregular ocurrida en cierre de avenida”.

Trascendió que hasta ahora se sigue llevando el caso como si fuera un enfrentamiento y las muestras del Análisis de Traza de Disparos (ATD) fueron enviadas hasta Caracas en donde se realizarán dichas pruebas.

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