Francisco de Miranda sobrevive en medio de la desidia

La comunidad Francisco de Miranda, es una de las menos atendidas por la autoridad municipal y regional. Lo primero que aqueja al vecindario, es la falta de cloacas, una situación insalubre por el uso de los pozos sépticos. Las familias sufren cuando llueve, porque la mayoría de “letrinas” colapsan, generando contaminación por doquier.

Iris Romero, vecina, lamentó que en todos estos años, no cuenten con la red colectora, indispensable en cualquier urbanismo, así como las tuberías para las aguas blancas.
Desde hace años, han gestionado ambos proyectos en la hidrológica pero no destinan los recursos para ejecutarlos.

“Soportamos los malos olores por los sépticos colapsados, corremos el riesgo de sufrir enfermedades, pero ni siquiera así, logramos la atención de las autoridades.

Cada vez sufrimos más, con la falta de cloacas y también por la escasez del vital líquido: los cisternas nos surten de agua salada”, sostuvo.

Asimismo, presentan fallas en la vialidad, porque no tienen asfalto y el barro se forma casi inmediatamente que caen las precipitaciones, causando un caos para entrar o salir del sector, dificultando el paso de vehículos y transeúntes, especialmente, en las etapas más retiradas de la barriada.

Cada vez son más las excusas, dijo el vecino Alberto Peña, a propósito de las respuestas que reciben por parte de los funcionarios públicos de Fundacomunal y otras dependencias del Estado.

“Aquí hace falta de todo. Si ni la Alcaldía ni la Gobernación nos ayudan, suponemos que el Gobierno central puede hacerlo, pero también nos da la espalda”.

Además se quejan de las fallas del servicio del aseo urbano. Las bolsas de basura reposan en la entrada del sector y en los diferentes espacios del barrio.

Moscas, roedores, alimañas diversas, se multiplican a causa del incumplimiento en la recolección de desechos. Se trata de una irregularidad que viene presentándose desde hace varias semanas.

“La basura está en todas partes; que Imaubar haga su trabajo”, agregó Peña.

Fotos: Dedwison Álvarez

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