Inicia el Año Jubilar Arquidiocesano

“…Antes de formarte en el seno de tu madre, ya te conocía; antes de que tú nacieras, yo te consagré, y te destiné a ser profeta de las naciones… no les tengas miedo, porque estaré contigo para protegerte, palabra de Yavé”, así reza el primer capítulo , versículos 4-5; 8 del libro de Jeremías.

Un pasaje bíblico que se adapta muy bien a la fiesta espiritual que vivió la Arquidiócesis de Barquisimeto este sábado en la mañana, cuando en la iglesia Catedral, cuatro jóvenes del Seminario Divina Pastora fueron ordenados sacerdotes.

La programación especial surgió por los 150 años de fundada de la diócesis, el pasado siete de marzo, además de la apertura del Año Jubilar Arquidiócesano donde se gana la indulgencia plenaria como una de las mayores gracias para los laicos y miembros del clero.

Colaboradores del Reino

Carlos Mendoza, de la Vicaría Nuestra Señora de Las Mercedes; Jesús Ramírez, de la parroquia Santo Domingo de Guzmán; Jesús Alejo, La Milagrosa, y finalmente Anthony Pérez, de San Benito Palermo, son los jóvenes que recibieron de Dios mediante la imposición de manos de monseñor Antonio López Castillo, el orden sacerdotal.

Todo el clero local estuvo presente en la emotiva celebración eucarística donde hicieron las promesas de celibato, obediencia y pobreza.

El Evangelio proclamado durante la santa misa los acercó a Jesucristo y reafirmó la vocación a la cual han sido llamados: “ Yo soy el Buen Pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas. No así el asalariado, que no es el pastor ni las ovejas son suyas”. (Jn. 10, 11-15).

Monseñor López Castilo, durante la homilía, exhortó a los nuevos prebísteros a revestirse del Espíritu Santo para ser colaboradores fieles de la obra de Salvación. Dijo además que la eucaristía es la fuente y cumbre de toda la evangelización, por esta razón, hay que vivirla con profunda espiritualidad.

La ordenación sacerdotal aviva en las nuevas generaciones el espíritu de servicio con el prójimo. De comunidades humildes, provienen los cuatro jóvenes que ayer consagraron por primera vez el Pan y Vino, transformándolos en Cuerpo y la Sangre de Cristo.

Gozo por el jubileo

Asimismo, fue enaltecida la fiesta aniversaria de la Arquidiócesis de Barquisimeto: 150 años de arduo trabajo pastoral y anuncio del Evangelio.

Desde el nombramiento que hizo el Papa Pío IX, no han cesado las iniciativas para ganar las almas para el Altísimo. A través de la eucaristía, sacramentos, obras de misericordia, los fieles católicos de la ciudad han puesto su confianza en Dios.

Hoy son incontables los frutos espirituales, sobre todo, tratándose de la conversión de corazón. Cada sacerdote, religiosa (o) y laico brinda lo mejor de sí para construir el Reino de los Cielos desde nuestra propia condición terrenal.
Es como lo explica San Pablo, el Apóstol de los Gentiles, “estén siempre alegres en el Señor; se los repito, estén alegres y tengan buen trato con todos. El Señor está cerca”, en la carta a Filipenses, capítulo 4, versículos 4-7.

Para el jubileo, el arzobispo Antonio López Castillo, nombró una comisión especial que se irá encargando de las actividades especiales a lo largo de este ciclo que une en el mismo Espíritu a los hijos de Dios.

 

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