La indolencia se tragó las aceras

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Cada vez que llueve los habitantes del sur de la ciudad se ven obligados a transitar por las calles, porque el camino en las aceras está interrumpido por capas de tierra que, con el agua, forman un manto de barro resbaloso. Las raíces de los árboles han quebrado una gran cantidad de estas vías peatonales, lo cual crea una inestabilidad al momento de caminar por estos espacios. Los transeúntes deben caminar en zigzag para evadir los desniveles de las placas de cemento, con el peligro de tropezar y sufrir una lesión.

Vecinos del sector Tarabana manifestaron que han denunciado en múltiples ocasiones el pésimo estado de las aceras, pero nunca han recibido una respuesta por parte de los entes correspondientes. Como posible solución algunas personas decidieron podar árboles y a los pocos días fueron sancionados por el Ministerio del Ambiente. La ciudadanía espera que la gobernación del estado o las alcaldías consideren  las condiciones en las que se encuentran los caminos especializados para los peatones.

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