Los CLAP excluyen a familias sin vivienda propia

Mariángel Massiah | Foto: Juan Brito |

El pueblo de Durigua amaneció enardecido. Sus habitantes cerraron la vía principal del sector La Virgen, cansados de todas las irregulares referentes al sistema de distribución de comida a través de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP). La acción interrumpió el derecho al libre tránsito de todos los conductores que transitaban la única y angosta ruta hacia Bobare, desde las 4:00 de la mañana de este miércoles.

La comunidad está compuesta por 312 habitantes, y 96 familias que aseguran tener más de dos meses sin recibir las bolsas de comida. Sin embargo, su descontento se enfoca en el supuesto engaño y manipulación que han recibido por parte del consejo comunal.

Daisy Mendoza, habitante de la zona, relató que desde la semana pasada les notificaron que los CLAP excluirán a las familias que habitan en anexos dentro de viviendas que ya reciben su bolsa de comida continuamente. Es decir, los alimentos tan solo serían entregados a los propietarios de las viviendas, sin importar el número de familias que habiten en el hogar. Con esta medida fueron expulsadas 16 familias del sistema de distribución.

“Inmediatamente fuimos a la sede a reclamar esta irregularidad y nos hicieron creer que al inicio de la semana las 16 familias serían incluidas nuevamente. Sin embargo, ayer a las 12:00 de la noche llegó el camión con nuestras bolsas y faltaban 16 bolsas. No nos cumplieron”.

Paola Suárez es una de las madres de familias excluidas que no recibieron su bolsa de comida.  Ella vive con su esposo e hija junto a su madre, quien debe mantener a sus dos hermanas. Pero a su hogar tan solo llegaron alimentos para su progenitora y quedó ella por fuera. “Esa bolsa no nos dura todo el mes pero es una ayuda. Cuesta 4.650 bolívares y nos trae hasta cuatro harinas, arroz, café y aceite; esta semana fui a comprar arroz bachaqueado y tuve que gastar 4.800 bolívares (…) Simplemente la base no nos da para comprar alimentos a sobreprecio”, dijo.

En la misma situación se encuentra Aurora Mendoza, una embarazada con seis meses de gestación que vive junto a su esposo en la casa de su padre. “De paso que ya mi padre me recibió y me dio un techo y apoyo, le tengo que exigir que nos dé la comida que le dan, no me parece justo. Además tampoco estoy en condiciones para estar haciendo largas colas en Barquisimeto”.

La pequeña comunidad decidió que la mejor opción para ser escuchados era mantener cerrada la vía de su zona. Alrededor de las 10:00 de la mañana un piquete de la Guardia Nacional se dirigió a discutir con los manifestantes para que despejaran la vía.  La visita fue de provecho para los habitantes de la zona quienes expresaron cada una de las situaciones que los atañe.

La licenciada y mediadora de resolución de conflictos, Marianela Carucí, recordó que el sábado les prometieron que se trasladaría un mercado a venderles productos regulados a los miembros de distintas comunidades de la parroquia Aguedo Felipe Alvarado pero cuando los habitantes de Durigua llegaron al sitio supuestamente no quedaban artículos. No obstante, por el otro lado de la cancha donde se realizaba el mercado observaron cómo los guardias nacionales se llevaban cajas enteras de mercancía en sus camionetas personales.

“Aquí no existe el respeto. Se perdieron los valores. Estamos en crisis y aun continúan viendo cómo les roban alimentos a los más necesitados. Esto es una completa humillación a los derechos humanos y violencia infrahumana”, reiteró.

En horas del mediodía, los ciudadanos de Durigua decidieron despejar la vía y enviar una comisión hacia Transbarca a denunciar lo sucedido, con la esperanza, una vez más, de no ser engañados.

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