Represión en la Sucre culminó a través de la mediación

José Manuel Zaá | Foto: Stiven Valecillos |

“Él ayudo como no tienen idea, se enfrentó a los guardias para que no maltrataran. Ese señor fue nuestro ángel”, fueron palabras que utilizaron habitantes de la urbanización Antonio José de Sucre de Barquisimeto para describir lo hecho por el pastor evangélico, Álvaro Rea, durante una las noches de mayor represión por parte de la Guardia Nacional en la región.

“Tras escuchar las notas de voz y leer mensajes que expresaban sentimientos de pánico de parte de los vecinos de la Sucre, entre ellos la voz de una madre angustiada por su bebé, detonaciones constantes, golpeteos en puertas e incluso el ruido de ventanas que se rompían; comencé a comunicarme en función de mediar en la situación.

Era terrorífico escuchar todo esto y sentir indignación.

Llegamos a eso de las 10:30 p.m. y como a las 11:14 p.m., logramos hacer contacto con la GNB. Ellos me reconocieron, yo iba con mi Biblia en la mano, esa es nuestra arma, y me permitieron subir hasta el último piso para conversar con los muchachos”, comentó a los medios de comunicación sobre lo acontecido durante la noche de este miércoles.

Contó que lo que pedían los jóvenes que se encontraban en las azoteas de los edificios, era que se retiraran de los cuerpos de seguridad, específicamente de la Guardia Nacional

Explicó que habían tensión porque habían heridos que necesitaban atención médica oportunamente.

Entre 1:00 y 2:00 a.m., según contó, Rea pudo asegurar el bienestar de los manifestantes quienes cedieron a bajar.

“Ser pacificadores no es ser pasivo (…) Permítanos expresar lo que nosotros pensamos a travñes del voto (…) Estamos orando en las iglesias para que Dios saque a la luz a los corruptos y a los violientos, y traiga su justicia.

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