Se incrementa destrucción de las tierras del Valle del Turbio

María Fernanda Pérez G. |

La Red de Instituciones Larenses mostró gran preocupación por la situación de las tierras del Valle del Turbio, que después de años de expropiadas por el Gobierno Nacional no han sido reactivadas en lo agrícola y por el contrario se ha observado un incremento de construcción de urbanismos.

Rubén Hurtado, exdirector del Ministerio del Ambiente y miembro de la Red de instituciones Larenses, señala que desde hace 10 años vienen tomando medidas en contra de la preservación del potencial agrícola del valle del Turbio y que por ser zonas de aprovechamiento agrícola, en el año 1981 pasaron a ser Áreas Bajo el Régimen de Administración especial (Abrae) con la intención de preservar esos suelos escasos en el país.

“En lo últimos años lo que se ha visto por parte del Gobierno nacional son medidas de destrucción desde la modificación de la poligonal, hecha hace más de 10 años para albergar usos como plantas termoeléctricas, que trajo como consecuencia la destrucción de los procesos agrícolas que en esas fincas se realizaban, disminuyendo la oferta alimentaria que ofrecían, la mano de obra y generando un deterioro de la calidad de las tierras”.

Riesgos potenciales

Los integrantes de la Red de Instituciones Larenses agregaron que a esa problemática se le suma la explotación arbitraria de los materiales del río turbio, generando riesgos potenciales de erosión, de destrucción del cauce, como lo que se está haciendo aguas arriba del bosque Macuto, sin las autorizaciones debidas, interviniendo y afectando los márgenes de los ríos que son zonas protegidas por la ley.

Para Hurtado los movimientos de tierras y construcción de urbanizaciones que se han estado realizando desde diversos sectores del valle podría afectar la capacidad de suministrar el agua para el consumo de la población y a mediano plazo dejaría daños irreversibles.

Existen zonas del Valle del Turbio, por la avenida Ribereña, que han sido utilizadas para la siembra de hortalizas, pero que sólo han podido sacar pequeñas cantidades de producción. Hurtado considera que estos pequeños huertos lo que hacen es distraer recursos financieros emitidos por parte del Gobierno Nacional y engañar a quienes los ejecutan.

Recordó que cuando se cultivaron los girasoles en una parte del Valle los barquisimetanos fueron testigos de la perdida, por no ser tierras adecuadas para este tipo de siembra, dejando ver la falta de asesoramiento que tiene el Ejecutivo en materia agrícola.

“Las acciones esporádicas y aisladas no responden a ningún plan sustentable, responden es a la anarquía, improvisación e incapacidad que ha caracterizado la forma como éste régimen ha enfrentado la responsabilidades que tienen de preservar 12.200 hectáreas”.

Campañas de conciencia

Los miembros de la organización tienen previsto acudir al Ministerio Público para formular la denuncia ante la violación de las leyes ambientales que existen en el país y que precisamente fueron creadas para resguardar las tierras productivas.

También iniciarán una campaña de llamado de conciencia en la que esperan contar con instituciones de la región, universidades y las alcaldías de Iribarren y Palavecino.

Maximiliano Pérez, integrante de la red hace un llamado a la fiscalía 23, “porque no son sólo las zonas protectoras, son también los cauces del río que se está afectando”.

Manifestó que el desastre está comprobado en la desaparición del bosque Macuto, que es un hecho que costara muchísimo años recuperar.

Resguardo natural

La necesidad de las áreas naturales, de gran belleza escénica y valor ecológico incalculable, ha motivado al hombre a proteger los recursos naturales existentes. Mediante la Ley Orgánica para la Ordenación del Territorio, promulgada en 1983, en Venezuela se establecen la Áreas Bajo Régimen de Administración Especial (ABRAE), donde se incluyen a todas aquellas zonas que de acuerdo a las características y potenciales ecológicas que poseen, han sido decretadas por el ejecutivo nacional para cumplir funciones productoras, protectoras y recreativas.

Destro de la ABRAE de identifican las zonas; de vocación forestal, de aprovechamiento agricola, áreas rurales de desarrollo integrado, costas marinas de aguas profundas, zonas de reserva para la construcción de embalse y represas, áreas terretres y maritimas con alto potencial energetico y minero.

Foto: Richard Lameda

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