Un nuevo rancho se levanta cada día en el cono de seguridad en Barquisimeto

Los deseos de vivir en una casa propia sobran en la necesidad de centenares de personas en el estado Lara.

Sin embargo, esta urgencia no es satisfecha el cien por ciento por parte de quienes asumen el poder nacional, regional y local.

Una prueba de ello lo constituye el conjunto de ranchos en plena expansión en el llamado cono de seguridad, del Aeropuerto Internacional de Barquisimeto.

No se trata de una limosna del Estado y sus estructuras conformadas para atender este terrible problema.

El mandato está fundamentado en el artículo 82 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

Esta norma define: “Toda persona tiene derecho a una vivienda adecuada, segura, cómoda, higiénica, con servicios básicos esenciales que incluyan un hábitat que humanice las relaciones familiares, vecinales y comunitarias.

La satisfacción progresiva de este derecho es obligación compartida entre los ciudadanos y ciudadanas y el Estado en todos sus ámbitos.

El Estado dará prioridad a las familias y garantizará los medios para que éstas y especialmente las de escasos recursos, puedan acceder a las políticas sociales y al crédito para construcción, adquisición o ampliación de viviendas”.

Dada la interpretación de este supremo precepto nada de lo establecido en el mismo se cumple en el cono de seguridad, y en otras zonas de la ciudad llenas de ranchos, como los que se observan a los lados al paso de la Circunvalación Norte.

En un recorrido de EL IMPULSO en el cono de seguridad, la mayoría de las familias ocupantes de este terreno expresaron estar claras que no quieren casas regaladas, sino el otorgamiento de créditos y la titularidad de la tierra para construir viviendas de bloque, donde puedan estar en mejores condiciones de habitabilidad con sus hijos, y personas de la tercera edad.
Ellos aseguran que están dispuestos a pagar la obligación contraída porque se consideran personas responsables, y en ningún momento una carga para el gobierno.

Mariani Marín, una mujer con dos hijos, un varón de 4 años y una niña de un año, dijo que espera desde el 2010 la construcción de su casa, en razón de que en esa oportunidad, mediante un operativo en el Gimnasio Los Horcones, en La Carucieña, fue censada por la Gran Misión Vivienda Venezuela.

Manifestó que lleva dos años expuesta a las penurias de estar dentro de un rancho con sus pequeños, al comienzo del cono de seguridad, esperanzada de que se acuerden de ella.
Yaneth Ramírez, luchadora social, indicó estar en la misma situación.

Indicó que cada quien ya tiene su vida hecha en ese lugar, muchos de ellos sobreviviendo con bodegas, peluquerías, venta de bambinos y golosinas, entre otros.

Señaló que entre todos han contribuido con dinero para la instalación de postes del alumbrado público y para la conexión de la tubería de aguas blancas.

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