Aparatoso accidente en la Ribereña causó sobresalto y angustia

José Manuel Zaá |  Fotos: Ángel Zambrano |

La imprudencia al volante sería la causa del aparatoso accidente que se suscitó la mañana de viernes en la avenida Hermano Nectario María, conocida como la Ribereña, a unos escasos metros después del distribuidor Bellas Artes del municipio Palavecino, en el que afortunadamente solo hubo pérdidas materiales.

Los vehículos que protagonizaron el siniestro fueron un Chrysler modelo Neón y un camión 350 tipo volteo.

El conductor del vehículo de carga, Rafael Perozo, contó a EL IMPULSO, aún nervioso por lo sucedido, que realizaba un rutinario recorrido sentido Barquisimeto- Cabudare, cuando observó por los retrovisores que el Neón de color azul se acercaba a toda velocidad.

Eran como las 8:00 a.m., expuso, cuando el carro azul golpeó contra la parte lateral izquierda –hacia la esquina- del 350, aparentemente sin razón, lo que produjo que este se volcara inmediatamente. Según comentó, tenía intenciones de pasarlo.

El señor de 64 años de edad sufrió solo golpes leves y aseguró que el cinturón de seguridad salvó su vida.

Perozo explicó que tiene tres años al volante del camión y este es el primer accidente en el que se ve involucrado. Con el volteo trabaja en una empresa de construcción que está ubicada en la avenida Intercomunal Barquisimeto-Cabudare.

Afirmó que casi todos los días transita –entre 6:00 y 7:00 a.m.- por la vía en la que ayer volcó para ir a cargar cabillas y después descargarlas en otras compañías o construcciones.
Agradeció a Dios que no estaba cargado, puesto que, según manifestó, el saldo del choque pudo ser fatal.

Tras el impacto el Neón dio vueltas sobre su propio eje y quedó parado sobre la isla de manera perpendicular.

Presuntamente este era abordado solo por una persona que también resultó ilesa y no quiso dar detalles de lo ocurrido.

Por lo acontecido el tránsito vehicular de la concurrida Ribereña se vio afectado.
En ambos sentidos la congestión hizo de las suyas por aproximadamente hora y media; tiempo en el que lo vehículos siniestrados pudieron ser movidos.

 

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