Apareció desvalijada camioneta robada del Pequeño Cottolengo

José Manuel Zaá | Fotos: Cortesía |

Sin cauchos, ni faros, ni batería, ni radiador, en horas de la mañana de este viernes, apareció la camioneta propiedad de la organización Pequeño Cottolengo Don Orione de Barquisimeto que tres antisociales armados se habían robado este jueves en la noche.

El vehículo fue abandonado en un terreno baldío del sector El Roble, cerca de El Manzano, y recuperado por funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) el estado Lara.

Con pistola

Como a las 8:20 p.m. del jueves, los delincuentes atracaron al director del Cottolengo, el padre Teófilo Calvo, quien llegaba a una residencia en la avenida Los Abogados de la capital larense, justo frente al parque zoológico Bararida.

“Estaba metiendo la camioneta. No abrió el portón a la primera; me bajé un momento y en seguida me abordaron tres jóvenes de unos 19 o 20 años con una pistola”, relató el padre Teófilo a EL IMPULSO.

“¡Que no tengo nada, que no tengo nada!”, les dijo el padre asustado mientras alzaba los brazos, aunque en cuestión de segundos uno de los antisociales lo tomó por el cuello, lo apuntó, lo empujó hacia un lado y se subió al vehículo para arrancar.

“No sé si me esperaban. Vecinos decían que eran de por ahí, que son conocidos, pero no sé. Yo hasta ahora decía que nunca me habían robado en ocho años en Venezuela”, narró Calvo.

“Se llevaron todo lo que se ha podido. Desde el bombillo más pequeño hasta el más grande. La camioneta estaba nada más pasar el puente Macuto, en el primer cruce hacia la derecha; en un terreno no tan solo porque están unas casas al frente”, describió el padre sobre el estado en el que consiguió la Jeep Grand Cherokee, del año 99, color banca y rotulada.

Golpe a la institución

Con 98 niños y muchas necesidades se mantiene en funcionamiento el Pequeño Cottolengo, intentando sortear la escasez de medicinas y alimentos, así como el alto costo de la vida que afecta a todo el país.

El desvalijamiento de la Grand Cheeroke dejó inoperativo uno de los tres vehículos con los que la institución se bandea para atender las necesidades y realizar las compras.
“Lamentar que es un bien del Pequeño Cottolengo que habrá que reponer aunque no tenemos para tantas cosas. Tenemos necesidades de tipo, las necesidades del país son nuestras”, dijo.

La falta de anticonvulsivos, denunció, ha desencadenado problemas de salud graves en los niños y a su vez, ha llevado a varios a la muerte. Asimismo, se supo que el padre en horas de la tarde del viernes se encontraba en la sede de la subdelegación San Juan del Cicpc haciendo el papeleo para recuperar la camioneta.

Segundo sacerdote en meses

El padre Teófilo es el segundo sacerdote que es atacado por antisociales en Barquisimeto durante los últimos cuatro meses, puesto que en octubre de 2017, para desvalijarle el carro, secuestraron al rector del Seminario Divina Pastora de la arquidiócesis de Barquisimeto, padre Juan Carlos Guevara.

El atraco contra Guevara también fue perpetrado por tres sujetos, quienes lo abordaron en la calle Araguaney del sector El Roble de Agua Viva, municipio Palavecino del estado Lara.
El padre y dos acompañantes estaban viendo artesanía en la zona. Eran horas de la tarde y aún estaba claro.

Los delincuentes secuestraron al sacerdote que fue rescatado el mismo martes como a las 8:30 p.m. por funcionarios de la Policía del estado Lara, que recuperaron el vehículo y detuvieron a dos sujetos en el barrio Los Luises de Barquisimeto. Todo gracias al GPS del Toyota Corolla.

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