Brindó ayuda a un desconocido y este lo habría asesinado

José Manuel Zaá | Foto: Iván Piña |
identificacion de cadaver encontrado en sanare. 01/09/2017. foto ivan piña

Creen que por ser buen samaritano y darle refugio a un extraño, terminó siendo asesinado y robado en la casa de campo que cuidaba. Se comunicaba de manera constante con sus seres queridos, pero este miércoles pasó todo el día sin llamar o escribir y sus familiares encendieron las alarmas.

Joel Ramón Navas Arroyo, de 59 años de edad, custodiaba una especie de posada –de su sobrina- situada en el sector La Matica de Sanare, municipio Andrés Eloy Blanco del estado Lara. Así lo había hecho durante los últimos tres años, hasta que, en horas de la mañana de jueves, fue hallado sin vida en un cuarto de la vivienda.

Su cadáver estaba en estado de descomposición. Funcionarios del Eje de Homicidios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) del estado Lara realizaron el levantamiento del cuerpo y, este viernes, lo llevaron a la improvisada morgue del Cementerio Municipal del oeste de Barquisimeto para practicar de la autopsia.

Allí, allegados del difunto contaron a EL IMPULSO que el crimen pudo ser cometido por una persona de aspecto señorial, contextura delgada, piel morena, que cojea cuando camina y que se presentaba como José.

Y es que vecinos de la zona afirmaron ver al hoy occiso compartir las últimas horas en su vida con el supuesto José.

Contaron que el presunto homicida fue visto por primera vez en la casa el día domingo, pasó todo el lunes allí y lo fue avistado hasta la mañana del martes.

“Él lo presentó como un amigo pero por las descripciones nadie de nosotros –familiares- sabe quién es, nos resulta extraño. A lo mejor lo conoció en la iglesia y lo llevó a la casa como para ayudarlo”, relataron seres queridos de la víctima fatal, quienes, a su vez, prefirieron no ser identificados.

Robaron cosas de la casa

Navas Arroyo fue ultimado de un golpe en la frente con un objeto contundente. Lo encontraron acostado en una cama, por lo que las autoridades creen que dormía cuando fue atacado.

Cuando los familiares encendieron las alarmas por la incomunicación de Joel Ramón, pidieron a vecinos de confianza asomarse en la casa de campo para ver si estaba bien: se encontraron, a eso de las 9:00 a.m. del jueves, con el hedor de un cadáver en descomposición.

Asimismo, cuando la familia llegó a la escena del crimen, se dieron cuenta que en la vivienda no estaban la licuadora, el DVD, un horno y otros electrodomésticos.

“Tenía intenciones de volver porque en la entrada de la casa quedó un ventilador y maletas con edredones puestos”.

Cabe acotar que el quincuagenario fue localizado en un cuarto que no utilizada por ser el de su sobrina. Era sagrado para él, pero uno de sus –dos- hijos cree que cedió su habitación al presunto asesino.

Fue descrito como una persona y padre ejemplar, dedicado a evangelizar desde hace 10 años. Era el mayor de seis hermanos.

 

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