Presos de la PNB duermen en capilla mientras arreglan calabozos destrozados

Karina Peraza Rodríguez | Ángel Zambrano |

Desde abril de 2015 no les aceptan a la Policía Nacional Bolivariana (PNB) traslados de reos hasta la cárcel de Uribana, realidad que ha generado el aglutinamiento de detenidos por procedimientos en calabozos de cuatro metros de ancho por cuatro de largo. Un espacio cuya capacidad es para ocho personas como máximo y en el cual, de acuerdo a las leyes venezolanas, los privados de libertad no deben permanecer más de una semana. Sin embargo, entre 50 y 60 personas llevan hasta un año tras las rejas en una sola celda. En la actualidad, 159 reos conviven en la comandancia de Pata ‘e Palo.

Luego del motín registrado la mañana de este lunes, cuando 35 privados de libertad se autoflagelaron en modo de protesta, al menos 100 de ellos fueron trasladados hasta la Unidad 51 de Tránsito Terrestre, específicamente, en la capilla, que cuenta solamente con el techo.

Se les permitió que familiares entregaran sábana y algunas colchonetas para pasar una noche tranquila. Ayer en la mañana, sonreían esposados unos con otros y saludando a sus parientes.

Quienes se cortaron tenían un semblante distinto: ya había pasado el efecto de los estupefacientes consumidos antes del hecho.

Los ciudadanos que realizaban trámites este martes con algún vehículo, observaron con detenimiento a los reos. Los que acudieron a realizar experticias en Tránsito Terrestre, se sorprendieron porque nunca habían visto a los presos tan cerca y menos en las condiciones presentadas: algunos cortados y otros sin franelas. El 95% de los detenidos son jóvenes que no pasan los 25 años, la mayoría se encuentra por robo y droga.

Alrededor de la capilla se encontraban aproximadamente 150 funcionarios de la PNB, muchos de ellos con el equipo antimotín prestando custodia.

De acuerdo a un funcionario, los que se encontraban allí habían sido desviados de sus funciones para cuidar a los presos, quienes también pasarían la noche allí, mientras se terminan las reparaciones de los calabozos 1 y 2 que destrozaron los reos durante el motín.

Se estima que el día de hoy sean trasladados nuevamente a la comisaría de Pata ‘e Palo.

Necesitan ser trasladados

Una de las madres que no quiso identificarse por temor a represalias, comentó que eso eran los mismos policías los que se encargaban de pasar esas “cosas”, porque ellos como familiares no tenían casi contacto con los suyos y cuando lo hacían era rápido y tenían una supervisión de los funcionarios.

La misma mujer indicó que muchos jóvenes allí habían cometidos errores, pero no por ello debían ser maltratados.

“La forma como conviven, como hacen sus necesidades, la falta de contacto con la familia, el hacinamiento en el que están, es un total irrespeto a los derechos humanos. Hacemos un llamado a la ministra Iris Valera, para que los traslade a un penal”, indicó otra de las madres de los internos que tampoco quiso dar su identidad.

A la misma vez cuentan que las enfermedades entre los reos proliferan, porque no tienen una higiene personal adecuada y el estado de insalubridad de los calabozos persiste.

Aseguran que para ser trasladados les solicitan un kits que consta de una colchoneta, el uniforme azul que es mono y franela, unas chancletas plásticas, cepillo y crema dental, pero debe ser costeados por ellos mismos y pasa los 5 mil bolívares. Muchos no tiene para comprarlo y a pesar de que algunos han logrado obtenerlo, no se realizan los traslados hacia ningún centro penitenciario.

Todos los organismos padecen

La situación de hacinamiento se le ha salido de las manos al Estado. No solo se ve en los calabozos de la PNB o de Polilara, también se encuentran en las diferentes comisarías del Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas (Cicpc) de la entidad, limitando a los funcionarios a hacer procedimientos porque tienen sus espacios llenos, además que el personal que tienen para investigar o patrullar lo deben ocupar en la custodia de los internos.

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