Arquidiocesana: 29-11-2015

Evangelio

Lucas (21,25-28.34-36):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, enloquecidas por el estruendo del mar y del oleaje. Los hombres quedarán sin aliento por el miedo y la ansiedad, ante lo que se le viene encima al mundo, pues los astros temblarán. Entonces, verán al Hijo del Hombre venir en una nube, con gran poder y majestad. Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación.» Palabra del Señor. Gloria a Ti, Señor Jesús.

Santo Padre

¿Cómo deben educar la escuela y los padres hoy? La propuesta del Papa Francisco

 

VATICANO, 21 Nov. 15 (ACI).- El Papa Francisco explicó cómo debe ser la educación para las nuevas generaciones ante los diversos desafíos que presenta el mundo de hoy que se ha cerrado a la trascendencia.

“No se puede hablar de educación católica sin hablar de humanidad. La identidad católica es Dios que se ha hecho hombre. Ir adelante en las actitudes, en los valores humanos plenos abre la puerta a la semilla cristiana”.

…“educar cristianamente no es solo hacer catequesis. No es solo hacer proselitismo, es en realidad llevar adelante a los jóvenes en los valores humanos, en toda la realidad, incluida la trascendencia”.

… “un educador que no sabe arriesgar no sirve para educar. Los padres que no saben arriesgar no educan bien. Arriesgar racionalmente significa enseñar a caminar. Educar en esto: si te caes te levantas y sigues adelante. El verdadero educador debe ser maestro del riesgo razonable”.

La pasión por la educación lleva a humanizar a la gente”.

PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO /C

“SE ACERCA LA SALVACIÓN

“…Pero ustedes, cuando comiencen a suceder estas cosas, tengan ánimo y levanten la cabeza, porque se acerca su salvación” (Lc. 21,28).

Llegamos al Adviento, tiempo Litúrgico, que nos prepara a la celebración cristiana de la Navidad o Nacimiento de Cristo. Adviento es tempo de Conversión sincera a Dios Padre, y al respeto al prójimo. Este lapso, es por tanto un llamado a la Esperanza de una vida mejor, a la luz de la Salvación en Cristo.

Es la ocasión para evaluar, cómo anda nuestro balance personal frente al creador. En efecto, debemos preguntarnos: ¿Habrá más actitudes y obras buenas que de otra índole? ¿Estamos tomando en cuenta los criterios del evangelio, sus valores? ¿Influye profundamente en nosotros el amor sincero más que el interés o el simple egoísmo?

Aprovechemos este tiempo litúrgico para fortalecer la fe en Jesucristo, Camino, Verdad y vida. Como  pastores de la Iglesia desearíamos que el 25 de diciembre en medio de todo el conjunto de dimensiones humanas y sociales, sepamos recordar que lo central de la Navidad y lo que da sentido es precisamente el nacimiento de Jesús, nuestro Salvador. En efecto, la Encarnación como Misterio y acontecimiento grandioso, dice relación a la comunicación que Dios quiso hacer de sí al ser humano. ¡Qué maravilla de amor Divino! Porque nada menos que el Dios Omnipotente, quien ha hecho el cielo y la tierra. El Dios Santo, el Dios absoluto y libre, el que ha querido comunicarse a sus criaturas.

Por lo tanto, ese don de la comunicación Divina en la Encarnación sólo es obra de la libre gracia del amor infinito de ese mismo Dios. De allí, que nuestro Señor Jesucristo, en su Encarnación es la Suprema comunicación de Dios a la persona humana. Es esa una manera, y Dios a su vez se apropia desde su misericordia y bondad al hombre mismo. Jesucristo, surge en la historia como Salvación. Él es el mediador en la Redención de la humanidad. De esa manera El divide la historia en un antes y en un después. En su comunicación salvífica, quiere ofrecer su Palabra Redentora a los seres humanos y al cosmos. Así se ofrece a todos en un diálogo trascendente como luz del mundo.

Navidad, entonces es un llamado desde la fe a comunicarse con Cristo a partir de su Evangelio, conociéndolo con mayor profundidad. Navidad, quiere decir también, comunicarse existencialmente, en la oración personal y comunitaria con Jesús. Navidad es entender qué significa comunicarse y encontrarse con el Salvador a través de la Sagrada Escritura, los Sacramentos y la Catequesis. Por lo tanto, Navidad es desde esa confianza en Dios Padre, comunicación de los unos con los otros, en respeto, fraternidad y solidaridad.

Es entonces Navidad cuando los esposos se comunican en el amor, cuando los padres hablan en confianza con sus hijos, y los hijos escuchan y respetan a sus padres. La Navidad es cuando sabemos comunicarnos en dignidad con el ser humano. Que las tarjetas navideñas, sepan transmitir no frases rutinarias y simplemente formales, sino que sean manifestación de una comunicación llena de contenido, amistad y fe.

 

Mons. ANTONIO JOSÉ LÓPEZ CASTILLO

ARZOBISPO DE BARQUISIMETO

La Corona de Adviento

La Corona de Adviento tiene su origen en una tradición europea, donde los primeros misioneros aprovecharon esta tradición para evangelizar a las personas, para enseñarles la fe católica.

Tiene forma circular porque el círculo no tiene principio, ni fin. Es señal del amor de Dios que es eterno y también de nuestro amor al Señor y al prójimo que debe renovarse constantemente y nunca detenerse.

El color verde es de la esperanza y vida, y Dios quiere que busquemos su gracia, el perdón de los pecados y la gloria eterna al final de nuestras vidas

Las 4 velas permiten reflexionar en la oscuridad provocada por el pecado que ciega al hombre y lo aleja de Dios, las cuatro velas que se colocan en la Corona de Adviento se van prendiendo semana a semana, en los cuatro domingos de adviento, y con una oración especial.

Tradicionalmente las velas de la Corona de Adviento son tres moradas y una rosada que se enciende el Tercer Domingo de Adviento. En la Celebración Eucarística de este día, los ornamentos del sacerdote y los manteles del altar son de color rosa como signo de gozo porque ya está cerca el Señor.

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