Arquidiocesana: El Sacramento del Matrimonio

“Pues bien, lo que Dios unió no lo separe el hombre” (Marcos 10,9)

La concepción eclesial del matrimonio, dice relación también al Antiguo Testamento, cuya fundamentación inicial esta contenida en los textos de la creación en donde esa unión hombre-mujer en el amor es una institución que viene a mantener la conservación de la especie humana

De allí que los hijos se vean como una bendición Divina.

Sin embargo la mujer en esta primera mentalidad era vista como propiedad del marido

En el Nuevo Testamento, Jesús de un modo especial, espiritualiza el matrimonio y prohíbe el divorcio.

Así Cristo quiere enseñar la gran preparación y madurez que exige el matrimonio cristiano, ya que el Señor desea la unidad permanente en el tiempo entre un sólo hombre y una sola mujer, en el amor y la fe

Jesucristo, considera el matrimonio, como forma de vida en el tiempo, ya que en el cielo los seres humanos no se casaran y los resucitados serán como Ángeles (Mc 12,25)

San Pablo, en Efesios 5, 21-33; señala el matrimonio cristiano como una imagen  de la unión de Cristo con la iglesia. Los esposos cristianos tienen la misión de realizar y presentar una imagen convincente y real del amor de Cristo y su Iglesia, de tal manera que sea un gran ejemplo de convivencia, tanto para sus hijos, como para la comunidad. Entre otras consecuencias el estado matrimonial cristiano conlleva la ayuda permanente de la Gracia Divina, a fin que puedan llevar adelante esa vocación conyugal. Y ya que la gracia no destruye la naturaleza, sino que la transforma y perfecciona,  así pues, la Gracia matrimonial, es un dinamismo que transforma desde dentro la alianza  conyugal, colmándola de entendimiento, fortaleza, amor y felicidad santificadora

Dentro de esa alianza familiar, realizada sagradamente, y en una perspectiva de fe y amor, derivan como notas esenciales la unidad e indisolubilidad

Por Unidad se entiende la total y exclusiva entrega y relación entre un hombre y una mujer

Indisolubilidad, quiere decir la entrega mutua para toda la vida

Todo esto no busca otra cosa sino la estabilidad de la familia; y el salvaguardar la dignidad tanto del hombre como la mujer, en un clima de amor santificador

Claro esta, todo esto exige  una gran preparación humana y cristiana y una ayuda perenne de la Gracia, en un ambiente apropiado

No basta una gran foto, ni un traje lujoso, o unas cámaras televisivas, ni una exótica recepción. Es cuestión de amor sincero y fe profunda. Sin esto, todo lo demás sobra

Así pues, Juan Pablo II, desde el Evangelio nos dice: “en virtud del pacto de amor conyugal, el hombre y la mujer, no son ya dos sino una sola carne” (Mt 19,6) y están llamados a crecer continuamente en la comunión a través de la fidelidad cotidiana, a la promesa matrimonial,  de la reciproca donación total

Esta comunión conyugal hunde sus raíces en el complemento natural que existe entre el hombre y la mujer y se alimenta mediante la voluntad personal de los esposos de compartir, todo su proyecto de vida, lo que tienen y lo que son; por eso tal comunión es el fruto y el signo de una exigencia profundamente humana…conduciéndola a la perfección con el Sacramento del Matrimonio (La Familia Cristiana en el mundo actual 19)

Y en esta misma dirección, el Papa nos sigue recordando: “enraizada en la donación  personal y total de los cónyuges y exigida por el bien de los hijos, la indisolubilidad del matrimonio habla su verdad última en el designio de Dios…Él quiere y da la indisolubilidad del matrimonio como fruto, signo y exigencia del amor absolutamente fiel, (La familia Cristiana en el Mundo Actual 20)

No hay duda de que “La familia  en los tiempos modernos, ha sufrido, quizás como ninguna otra institución, la acometida de las transformaciones amplias, profundas y rápidas de la sociedad y de la cultura” (La Familia Cristiana en el Mundo Moderno 1)

En Venezuela, en Barquisimeto, nuestra  gente cristiana, algunas veces vive en concubinato, existen cantidad de hogares no santificados. Es necesario un trabajo intenso a favor de la familia bien formada, bendecida por el Sacramento del Matrimonio, para que sea una escuela de amor, de fe, de valores, de amistad, de disciplina y de felicidad. Pero amando a todas las familias, especialmente, las que tengan dificultades.

No olvidemos lo que nos dice Jesucristo “lo que Dios unió, que no lo separe el hombre”. No se trata de juzgar a nadie; pero ciertamente luchemos para que el hogar feliz y santificado se valore, como el deseo de Dios

Por ello, Cristo a través del tiempo, con el mejor deseo de cuidar la estabilidad y felicidad del hogar, para que se piense bien lo que se hace, se preparen mejor las parejas, cuenten con su Gracia, permanezcan en esa fe y en ese amor, sigue diciendo como buen Pastor “Lo que Dios unió, no lo separe el hombre” (Mc10, 9).

S.S. Francisco

Papa Francisco explica por qué es importante la nostalgia de Dios para el corazón humano

VATICANO, 01 Oct. 15 / “Que nunca, nunca, nunca se apague en nuestro corazón la nostalgia de Dios”. … “Es la alegría que da el Señor cuando encontramos nuestra identidad. Y nuestra identidad se pierde en el camino, se pierde en muchas deportaciones o autodeportaciones nuestras cuando hacemos un nido aquí, un nido allí, un nido… y no en la casa del Señor”.

Arquidiócesis de Barquisimeto Gobierno Superior Eclesiástico Venezuela

La Pastoral Mariana invita a: La Legión de María, Cofradías, Delegados Parroquiales y otros movimientos marianos a reunión el día miércoles 7/10 a las 4:00 p.m., en el Centro Pastoral Monseñor Benítez.

Evangelio

Marcos (10,2-16): En aquel tiempo, se acercaron unos fariseos y le preguntaron a Jesús,:  «¿Le es lícito a un hombre divorciarse de su mujer?» Él les replicó: «¿Qué os ha mandado Moisés?» …  Al principio de la creación Dios “los creó hombre y mujer. Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne.”…Palabra del Señor. Gloria a Ti, Señor Jesús.

Mons. Antonio José López Castillo

Arzobispo de Barquisimeto

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