Bautismo del Señor

(Marcos 1,7-11)
Jesús al querer recibir el bautismo de Juan, se somete a la voluntad de su Padre celestial y se ubica entre los pecadores, porque Él es el cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Este bautismo de Jesucristo en el Jordán, anuncia su Bautismo desde la cruz, como también nos invita a comprender el significado de nuestro bautismo.

De tal manera que cuando somos bautizados, somos liberados del pecado original y nos convertimos en cristianos, o sea imitadores de Jesús, en sus criterios y valores, como el amor, la unión, la justicia, el servicio, la verdad, la libertad y la paz entre otros.

Además por el bautismo, nos hacemos Iglesia, pueblo de Dios, en espiritualidad de comunión. Esta situación se ejemplariza en el paso del mar rojo, del pueblo elegido, desde que sale de la esclavitud y llega a la tierra de libertad y salvación; en Cristo buscamos vivir en su presencia, para rechazar el pecado, la maldad y vivir en la gracia y la amistad con Dios, en salvación y en la libertad de los hijos del Altísimo
El bautismo es una llamada a vivir en la fe cristiana desde la Palabra del Señor, los sacramentos y los mandamientos, como testimonio de vida. El bautizado debe luchar por construir un mundo más justo y saber que la victoria final es el cielo, ya que todo pasa y solo Dios permanece.

El bautismo nos mueve a ser católicos convertidos, convencidos y practicantes. Es creer en Dios en espíritu y en verdad; vivamos el bautismo, imitando a Cristo: camino, verdad y vida. Que así sea.
Santo Padre

 

¡No hay futuro sin propósitos y proyectos de paz!
‘El corazón del hombre puede rechazar la luz y preferir las tinieblas, porque la luz pone al descubierto sus obras malvadas.

Ciudad del Vaticano, 04 de enero de 2015 (Zenit.org)
…Los hombres hablan mucho de la luz, pero con frecuencia prefieren la tranquilidad engañosa de la oscuridad. Nosotros hablamos tanto de la paz pero con frecuencia recurrimos a la guerra, o elegimos el silencio cómplice o no hacemos nada de concreto para construir la paz.

…Seguramente la paz no es solamente ausencia de guerra, pero una condición general en la cual la persona humana está en armonía con sí misma, con la naturaleza y con los otros. Esta es la paz.

Tenemos que convencernos, a pesar de las apariencias contrarias, que la concordia siempre es posible, en todo nivel y en cada situación. ¡No hay futuro sin propósitos y proyectos de paz! ¡No hay futuro sin la paz!
A María, nuestra tierna Madre, pedimos indique al mundo entero el camino seguro del amor y de la paz.

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