“El Milagro de la Fe”

Pero Él, le dijo: “Hija, tu fe te ha devuelto la salud. Vete en paz y queda sana de tu enfermedad, y quedó curada” (Marcos 5,34)

Cristo realizó en un instante una curación, un milagro. El Antiguo Testamento muestra los milagros, como signos eficaces de Salvación de Dios. Esos milagros o prodigios, se caracterizan por su eficacia y su dimensión extraordinaria. Esas acciones, rebasan lo que el hombre está acostumbrado a ver, o realizar.

El milagro por lo tanto es un signo revelador del poder de Dios, todo esto expresa que “Yahvé es amor en todas sus obras” (Sal. 145, 97). Los milagros que surgen de la fe tienden a su vez a provocar y reafirmar la fe. Pero el milagro, puede también cegar a aquellos que como el Faraón, no quieren creer (Éxodo 7,13).

Pero aquel que ya conoce a Dios, y siente su presencia, ve en el milagro la obra poderosa de Dios, y un apoyo a la misión del enviado por el Señor. El pueblo de Dios, valora la grandeza de esa fe, en Abraham (Génesis 15, 6). En esa misma fe, se consolidan los profetas y salmistas. Es esa fe que Yahvé promueve al instituir fiestas como “memoria de sus maravillas” (Salmo 111,4). Pero esa misma fe, faltó al pueblo elegido en el desierto (Salmo 78, 32); quiso exigir milagros con soberbia y jactancia, por egoísmo, ya sin fe real. Ellos pusieron en duda el poder de Dios y de su palabra, Jesús, da un vuelco a la mentalidad que pretendía manipular el milagro, al servicio de la venganza o del sensacionalismo.

Algunos buscan milagros, sin orar, sin leer la Biblia, sin asistir a misa los domingos, sin amor, sin importarles la unidad y felicidad de su familia; sin importarles la honradez, ni el bien común, quieren que Dios, esté al servicio de sus caprichos e intereses. Entendamos que el milagro es otra cosa, y es para otra finalidad.

Los milagros de Cristo se desarrollan en un marco de sobriedad, y con una intencionalidad religiosa, que rechazan la magia o superstición, ya que estos no están vinculados con la historia de la salvación. Jesús, con hechos extraordinarios; con valor histórico y religioso realiza sus milagros, con ellos, manifiesta Cristo que el reino Mesiánico, anunciado desde antiguo por los profetas, está ya presente en su Persona (Mateo 11, 4ss).

De esta, manera el Señor, justifica su misión como Salvador. Él es Dios y hombre verdadero, por ese poder mesiánico, Jesús vence a la enfermedad, a la muerte, a la hostilidad de la misma naturaleza, a todo el desequilibrio creado por el pecado mismo, incitado por Satanás, sus milagros, no son otra cosa que el poder de la fe; Jesucristo vence desde su Cruz y Resurrección. El mayor prodigio que el Señor busca, es que la buena nueva que Él encarna y predica, sea aceptada por el ser humano, a través de la conversión, y su profunda fe, y que sea una fe, más allá de los entusiasmos frágiles, o adhesiones mezquinas (Juan 2,23). “En verdad, en verdad les digo, ustedes me buscan, no porque han visto señales, sino porque han comido de los panes, y se han saciado” (Juan 6, 26).

Muchos rechazan el testimonio de los milagros, porque la soberbia legalistas, los tenía envenenados (Juan 5, 16) o por la destructiva envidia (Juan 12, 11). Previo al milagro es necesario la predisposición al abandono y apertura en la fe, a la voluntad de Dios.  “y no hizo allí muchos milagros, a causa de su falta de fe (Mateo 13, 58). El milagro, pues existe, pero debemos relacionarlo con una fe diaria como historia de Salvación por ello para el que de verdad cree, todo es posible.

Evangelio

(Marcos (5,21-43): En aquel tiempo Jesús se quedó junto al lago. Se acercó un jefe de la sinagoga, y se echó a sus pies, rogándole con insistencia: «Mi niña está en las últimas; ven, pon las manos sobre ella, para que se cure y viva.». Había una mujer que padecía flujos de sangre acercándose le tocó el manto, y notó que su cuerpo estaba curado. Él le dijo: «Hija, tu fe te ha curado. Vete en paz y con salud.» Llegaron a casa del jefe de la sinagoga y  se lamentaban a gritos. Entró y les dijo: La niña no está muerta, está dormida.» y le dijo: «Talitha qumi (que significa: contigo hablo, niña, levántate).» La niña se puso en pie. Palabra del Señor. Gloria a Ti, Señor Jesús.

Iglesia en marcha

– La Parroquia Divino Niño (El Trigal-Cabudare) te invita a un paseo al Llano y la Jungla, Hato el Cedral y el Cerro Autana del 31/07 al 05/08. Inf.: 0414-5254191 /0416-4512835
– Peregrinación a Isnotu y monumento Virgen de la Paz, invita la Parroquia Inmaculada Concepción de Barquisimeto para el día 18/07/15. Inf.: 0251-2315657 / 0412-0674969.
– Seminario Terapéutico, del 24 al 26/07. Sácale provecho a tus emociones, la tristeza, el miedo, la rabia, la alegría y el desagrado son tus aliados, no tus enemigos. Lugar: montañas de El Jabón. E-mail:[email protected] /telf..: 0424-5683918 /0251-9352607. Facilitador: Pbro. Lcdo. José Pastor Aguilar.

Santo Padre

Cómo se custodia el corazón
Capilla de la Casa Santa Marta -lunes 15 de junio de 2015.
Fuente:
L’Osservatore Romano

Comprender los tiempos de Dios, tener el corazón libre de las pasiones negativas, para acoger el don de la gracia y no ser, en cambio, arrollados por el «rumor» de la mundanidad.
«Yo debo custodiar mi corazón para acoger la gratuidad y el don de Dios». Pero, «¿cómo lo hago?» …«Con pureza, sabiduría, paciencia, con magnanimidad, con amabilidad; con el espíritu de santidad». En definitiva, dejar espacio a la «humildad, benevolencia, paciencia que sólo mira a Dios y tiene el corazón abierto al Señor que pasa».
El Pontífice pidió al Señor «no echar en saco roto la gracia de Dios, no echar en saco roto la gratuidad de Dios y, para ello, aprender a custodiar el corazón». «pedir a la Virgen la gracia de la docilidad, de la humildad, de la bondad que custodian tan bien nuestro corazón, para no dejar que el Señor pase de largo, para no echar en saco roto el don, la gracia, que el Señor nos da».

 

PUBLICIDAD

Comentarios

Comentarios