#Editorial: 111 años de #ELIMPULSO

Mañana se inicia un nuevo año, cargado, en el país, de serias expectativas en lo económico, en lo social, en lo político.

La fecha coincide con el aniversario de este diario, el número 111.

Quiso nuestro fundador, Don Federico Carmona, que EL IMPULSO viera la luz, en Carora, justo cuando se abría el abanico de un año por estrenar, ocasión siempre propicia para recargar bríos, y proceder a la rectificación, así como a la reafirmación de propósitos.

Venezuela, entonces, se asomaba, luego de una desoladora sucesión de guerras y escaramuzas fratricidas, al fresco aire de una era de paz que se extendería a lo largo de un siglo.

Hoy, por lo contrario, en un mundo estremecido a causa de los conflictos, en algunos casos alentados por diferencias de carácter étnico, o religioso, y hasta con presencia de la amenaza nuclear, la nación, a juzgar por lo apagado que ha resultado el festejo navideño, aguarda, con inocultable temor e incertidumbre, los acontecimientos por venir.

Permita la Providencia que Venezuela encuentre los caminos extraviados. La paz, la concordia, no pueden ser valores extraños a nosotros. La democracia y su perfectibilidad, tampoco. Ni la búsqueda de estadios de progreso y bienestar, en todo lo cual la primera responsabilidad recae, como es natural, en los hombres y mujeres que ostentan las delicadas funciones del Gobierno.

Como ustedes bien saben, para nosotros, en EL IMPULSO, el año 2014 fue particularmente duro, aleccionador. En algunos trances, la adversidad, representada en la falta de papel, en los despiadados coletazos de la crisis económica y en la intención oficial de aplastar a la prensa libre e independiente, puso en riesgo la continuidad en la edición del periódico. Habría sido un rudo golpe. Por eso desde los primeros días de enero nuestro personal, en gesto admirable, digno de encomio, estuvo en la calle, cohesionado, firme, agitando pancartas y voces en defensa del derecho al trabajo y al libre juego de las ideas. Fue así como esta familia, junto a la solidaridad manifiesta de los editores colombianos y a la insomne palabra de aliento de lectores, colaboradores, relacionados, anunciantes y amigos, logró sofocar el peligro, que se patentizó en septiembre, cuando estuvo a punto de verse interrumpida la circulación de unas páginas, aunque menguadas en número y secciones, no por ello menos dignas, decorosas, pertinentes.

Ahora, en esta casa centenaria, nos acosan las mismas incógnitas que acumula el país, de cara al 2015. Nos disponemos, eso sí, a registrar hechos y opiniones, sucesos y análisis, mediante un inalterable sentido de responsabilidad y compromiso histórico con los más altos ideales de la patria.

Un detalle ciertamente significativo es que en ocasión del aniversario, luego de un amplio reportaje de dos páginas a ser incluido en la edición del domingo 4 de enero, con una mirada retrospectiva que parte del propio génesis de este diario, hasta la era actual, los seis días siguientes los dedicaremos a recoger impresiones y la heroicidad de trece personajes, algunos de ellos sumidos en el anonimato, que son vivo ejemplo de la Venezuela a la cual una inmensa mayoría aspira.
Ciudadanos ejemplares, talentosos, que día a día, en medio de la adversidad, y soportando las agobiantes trabas que desde las esferas oficiales son colocadas ante todo tipo de emprendedores, salen adelante, cruzan las barreras de la frustración, y del desánimo, hasta coronar sus hazañas, alcanzando metas estimulantes, geniales, asombrosas.

Para el 14 de enero también estamos preparando, con especial esmero, un cuerpo dedicado a la patrona espiritual de los larenses, la Divina Pastora, a cuyo amparo, pleno de generosidad celestial, nos encomendamos con renovado fervor. De manera que EL IMPULSO arriba a sus 111 años henchido de proyectos y deseoso de seguir íntimamente conectado con el sentir de todos los hijos de esta tierra. Con sus anhelos y sueños, sus frustraciones y conquistas.

Nuestra misión, Dios mediante, es seguir reseñando y haciendo historia, de la mano de todos los amantes de la libertad y de la democracia. Nada nos hará variar en esa línea de conducta. No hay escollo, por perverso o enconado que sea, capaz de apartarnos de la senda trazada por los fundadores y continuadores de esta gesta periodística.

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