Editorial: Mienten con crueldad

Si los jerarcas del Gobierno leyeran algo más que los policíacos informes del G2 cubano, se habrían topado hace rato, aunque fuese en el intocado lomo de un libro, con el irrevocable juicio de Abraham Lincoln: “Se puede engañar a algunos todo el tiempo y a todos algún tiempo, pero no se puede engañar a todos todo el tiempo”.

Lo desconocen. Actúan, incorregibles, brutales, como si fuera posible estirar eternamente una ilusión, una estafa, mientras el país se descose por sus cuatro costados y va directo a la ruina, a su disolución, no sólo desde el punto de vista económico, que ya es serio, sino también como sociedad, lo cual es más grave. Las señales, en cuanto a finanzas, son claras: la chequera petrolera que antes recorría con alegre prodigalidad el mundo, ya no puede auxiliar a manos llenas a los aliados políticos en el Caribe. Tampoco hay ingresos suficientes a la hora de cubrir necesidades elementales de los venezolanos. Todo el que no pueda disponer, hoy, de su cupo Cadivi (qepd), lo comprenderá fácilmente.
Nosotros en EL IMPULSO acabamos de padecer y soportamos aún los coletazos de la viciosa propensión oficial a mentir, desinformar, y eludir las responsabilidades inherentes al Estado. A lo largo de todo el año 2013 se nos negó, con evasivas perversas, desgastantes, la posibilidad de acceder a las divisas preferenciales, a objeto de adquirir papel y otros insumos en el exterior, sin sobresaltos. Sin embargo, a través de la poderosa plataforma propagandística del Gobierno, se le informó a la nación, sin réplica posible, que nosotros habíamos recibido todos los dólares solicitados, y, además, que el único problema aquí era de tipo laboral.
Afortunadamente nuestros trabajadores, en un gesto que aprovechamos para agradecer, pública y emocionadamente, se aventaron a las calles, en forma espontanea, nutrida y compacta, a fin de desmentirlo con sus carteles y, a viva voz, mediante sus consignas, reclamos y testimonios. Cuando los observábamos, tan íntegros, resueltos y valientes, defendiendo más que su puesto de trabajo, su hogar centenario, no podíamos dejar de sentirnos orgullosos, comprometidos. Ciertamente, EL IMPULSO sale moralmente revaluado de esta dura prueba, a causa de la adhesión y lealtad de tantos, figuras conocidas unas, anónimas otras, que se restearon con su periódico. ¿Cómo dejar de reconocer, por ejemplo, el comité de solidaridad, la profusión de mensajes de los lectores, y la oportuna rogatoria de monseñor Antonio López Castillo, Arzobispo de Barquisimeto, ante la imagen de la Divina Pastora, en su morada de Santa Rosa, justo cuando emprendía la jubilosa procesión número 158?
En tanto, la palabra oficial sigue reventando sus engaños a troche y moche. No hay devaluación del bolívar, se asegura, cuando lo cierto es que el dólar a 6.30 quedará reservado a alimentos y medicinas, pero el resto de renglones de la actividad económica será desplazado a otro tipo de cambio, más caro con toda seguridad, probablemente el del Sicad, que el BCV fija cada cierto tiempo.
Claro que la moneda ha sido devaluada en términos drásticos y nada transparentes. Hay signos inquietantes. Moody’s rebajó la calificación crediticia de nuestra deuda, en moneda local y extranjera. Ecoanalítica estima que, al cierre de 2013, las exportaciones petroleras generadoras de divisas se ubicaron en un magro 1,3 millones de barriles diarios. Persiste un cuadro de deterioro que según los entendidos posee tres fuentes claves: inseguridad (personal, jurídica, social), ineficiencia y corrupción.
No se le habla al país con sinceridad ni se actúa desde el poder con honestidad. Nos vacilan, nos toman por tontos, muchas veces con crueldad. A una sociedad transida por el dolor ante la muerte trágica de una joven actriz, Mónica Spear, y su ex pareja, frente a la pequeña hija de ambos, apenas dos cruces más en los saturados panteones de una patria desangrada y sometida al terror de cada día, se le dice que la culpa es de las telenovelas, género televisivo en el cual brilló precisamente la víctima con rostro más reconocible de ese horrendo hecho. Y, ¿qué decir de los 22 planes de seguridad fracasados, uno tras otro?
Es necesario expresar la indignación contenida de todos. Por ello saludamos la iniciativa de un grupo de compatriotas, ajenos a partidos por lo demás, quienes convocan a acudir a las principales plazas de todas las ciudades, el próximo domingo 26, vistiendo franelas con esta sola inscripción: “Paz”.
Es tiempo de pronunciarse por la vida, esto es, contra la muerte, contra la mentira. Si lo hacemos juntos tendremos eco. Nosotros acabamos de probarlo.
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