El legendario Alí

Orlando Peñaloza |

Así titulé en mi libro “de lo posible a lo increíble”, publicado en mayo del año 2006, la historia de uno de los boxeadores más grandes que he conocido en este deporte. Cassius Clay, su nombre de cuna convertido luego en Muhamad Alí, es comparado en sus hazañas con los también históricos Rockie Marciano y Joe Luis, de los pesos pesados.

Rocky Marciano, ítalo-estadounidense se retiró campeón invicto en 49 peleas, 43 de las cuales obtuvo por la vía del sueño. Murió el 31 de agosto de 1969 a los 46 años.

Joe Luis, estadounidense apodado “El bombardero de Detroit” fue campeón invicto de la división durante 11 años y 8 meses consecutivos, récord que nadie ha superado. Perdió precisamente con Marciano por nocaut en el octavo round su último combate el 26 de octubre de 1951 en el Madison Square Garden de Nueva York. Murió el 12 de abril de 1981 a los 67 años. La International Boxing Research Organization lo ha clasificado como el mejor peso pesado de la historia.

Clay o Alí, también estadounidense, murió el viernes tres de junio de 2016 a los 74 años, considerado el mejor de todos los tiempos.

Se negó a cumplir el servicio militar para ir a combatir en la guerra del Vietnam luego de defender la corona en nueve ocasiones, desde que venció por segunda vez a Sony Liston a quien despojó cuando apenas tenía 22 años.

Fue en éste combate donde su figura comenzó a crecer, por cuanto en la primera pelea, cuando le quitó el título se armó soberano escándalo. Toda la nación calificó como fraude el resultado.

A su regreso, luego de una condena de 5 años quiso recuperar la corona el ocho de marzo de 1971, protagonizando “la pelea del siglo” en el Madison Square Garden ante Joe Frazier.

Una de las más duras en la historia del pugilismo porque ambos estuvieron expuestos durante 45 minutos al castigo de sus puños.

Observada a cámara lenta, las cifras de los golpes recibidos por cada pugilista son escalofriantes. Se cruzaron 1.171 golpes, siendo 103 de la categoría destructiva. Alí encajó 579 y Frazier 592. Derribó a Alí en el último asalto. Ganó Frazier por decisión unánime.

Alí sentiría más tarde los estragos de este combate con su mal de Parkinson, mientras que Frazier duró varios meses hospitalizado y cuando volvió a pelear el 27 de enero de 1973 no era el mismo. George Foreman lo despojó del título en Kingston, Jamaica.

A la edad de 32 años, el 30 de octubre de 1974 en Kinsasa, Zaire, Clay, o Alí rescató el cinturón luego de 8 asaltos recibiendo en una equina toneladas de golpes de Foreman, En ese trance, pegó un gancho de izquierda con un cruzado de derecha, y eso fue todo. Suficientes para mandar a dormir al campeón.

Muchos se atreven a decir que la enfermedad que mató al legendario púgil la adquirió por el exceso de golpes en su carrera, entre ellas las brutales batallas con Joe Frazier y Foreman.

Terminó su leyenda en una pobre demostración en el mítico Caesar’s Palace de Las Vegas el 2 de octubre de 1980 ante un Larry Holmes, alguna vez su sparring, y con la lección bien aprendida: “Paren la pelea”, fue la última frase genial, cuando en el undécimo asalto no pudo levantarse de su taburete para reanudar el combate.

Sin reflejos y sin fuerzas anunciaba el terrible Parkinson que lo derrotó para siempre.

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