EXTRABASES 20-12-16

Alfonso Saer |

ILDEMARO Vargas es lo más parecido a Luis Sojo que hayamos visto en Cardenales. La semejanza no atiende a comparación alguna con virtudes ofensivas, guarismos elocuentes. No es tiempo para ello entre un pelotero en crecimiento y un histórico que se anexó la marca tope de cinco títulos de average. La relación tiene que ver con la intensidad, el instinto, el extra que el oriental y el petareño han mostrado en tiempos diferentes como elementos esenciales de su desempeño… AL igual que aquel natural y fogoso paleador de los 90 y 2000, Vargas siempre va más allá de lo presumible. Una base extra, un robo atrevido, el toque de sorpresa, la jugada imposible. Aquel héroe de tantos juegos cruciales sacaba provecho de lo inesperado. El de Caripito parece encaminado a convertirse en una figura parecida por la ambición que manifiesta en el campo. Su alegría contagia, adquiriendo, quizás sin proponérselo, un liderazgo de alto positivismo. Riega energía y arranca sonrisas este joven que ha sido producto de una de las transacciones de mayor beneficio que haya hecho el mando cardenal en los últimos años… LLEGÓ a bajo costo desde Caribes -cambio por Hernán Iribarren- le entregaron la custodia de la segunda almohadilla y desde entonces ha cautivado a los aficionados con su accionar emotivo, untando la grama con ese esfuerzo especial que diferencia a los jugadores buenos de los sobresalientes. Colocarlo al lado de un inmortal de esta pelota no es un riesgo si hablamos de esos factores que vienen innatos en cada individualidad. Las estadísticas son otra cosa.

/*/*/*/*/*/*/*/*/

MIENTRAS describíamos un doble play fabuloso del viernes pasado en el juego contra La Guaira, la yunta Juniel Querecuto-Ildemaro Vargas, nos trajo recuerdos febriles. El barquisimetano es el complemento ideal del muchacho oriental. El campocorto tiene manos muy seguras, brazo promedio y un bate que irradia peligro en cada turno. Ambos se conocen al pelo, se saben los movimientos de memoria y transmiten una motivación especial en las tribunas… LOS recuerdos en referencia no son comparaciones. Pero nos retrotrajimos a combinaciones de alto nivel como las de Teodoro Obregón y Gustavo Gil en los años esplendorosos del Valencia-Industriales. Pasó por nuestra memoria el dueto de Remigio Hermoso y Enzo Hernández en el elenco litoralense. Cierta vez, en los sesenta, los Tiburones aseguraron el dúo Luis Aparicio-Dave Johnson, en un año de campeonato. De la tienda cardenal brotan las remembranzas con Luis Sojo y José Escobar en la temporada del primer título, y el mismo Sojo con Miguel Cairo siete años más adelante. Luego el guante imantado de César Iztúris haciendo llave con Cairo en camino al cuarto gallardete. En fin, hay para regodearse y satisfacer los egos al hacer evaluaciones sin medir calidades. Quedan por citar otras parejas de gran nombradía… UN manoseado pero muy cierto precepto del béisbol dice que nadie gana cetros sin una línea central eficaz. Lara les ofrece una de gran lujo con este par de chamos en el cuadro, Paulo Orlando como todo un general en la pradera del medio y Manuel Piña con la batuta de una orquesta que se antoja muy afinada y presta para bailes de gala.

/*/*/*/*/*/*/*/*/

EN estos tiempos de tanta escasez en cada rubro, Cardenales ha hecho mercado sin erogaciones monetarias. Nadie más exitoso en el proceso de obtener peloteros valiosos sin entregar nada superior o indispensable. Si esta escuadra del crepúsculo se proyecta hacia una final, la contratación de Manuel Piña habrá sido la combinación maestra de la caja fuerte que guarda grandes resultados. Es el hombre que mueve la complicada madeja del pitcheo. Lo tiene en alza, a veces imbatible, siempre con sus charlas entre envíos, la conducción firme y adecuada. Los catchers muchas veces son los héroes de lo que no se ve directamente. Tiene el carácter de otro exitoso como Álex Delgado, promotor de tres lauros para la enseña larense. Antes llegaron Carlos Rivero, Jesús Montero y Héctor Giménez. Es decir, casi todo el infield actual… LOS Tigres de Aragua no construyeron su imperio en las sucursales. Una serie de canjes los llevaron a lograr la cohesión necesaria, sin jugadores que tuviesen necesariamente el estatus de grandeligas, lo que a veces es una piedra en el camino. EL Lara de los noventa siempre será una referencia para muchas cosas. Los Sojo, Pérez, Hurtado, Carrara, Cairo y compañía nunca fueron jugadores del diario en las Mayores. Por eso veían acción casi completa en nuestros calendarios. Los consagrados no siempre son buenas fichas aquí, más allá de lo que significan en atractivos de taquilla. En fin, hay que darle un gran crédito a una dupla que trabaja a escondidas, la de Carlos Miguel Oropeza y José Yépez. Hicieron mercado barato y llenaron el bolso, sin olvidar los arribos de Jesús Sánchez, David Martínez y Ángel Calero. Lo que no está adentro hay que buscarlo afuera.

/*/*/*/*/*/*/*/*/

CARDENALES le dio un madrugonazo a la clasificación y por eso tiene tiempo para pensar. Amarró hacia la postemporada a Paulo Orlando, gestión que resultaba prioritaria, mientras Dayán Díaz alista bártulos para reportarse el 2 de enero. El diente que le faltaba al peine es Luis Valbuena, toletero zurdo que encaja con precisión en una nómina que no disponía de un siniestro con largo alcance, menos con la calidad del zuliano, competidor de postín… ES curioso, pero Lara no manifiesta apuros con César Hernández, abridor de fuste en Grandes Ligas. Es que el carabobeño quiere la intermedia o el campocorto y esas posiciones tienen calificados e inamovibles dueños por ahora. El polivalente pelotero cabe en el jardín izquierdo y eso, probablemente, será lo que le ofrezcan. Además, viene con cuenta regresiva hasta el 10 de enero. Es decir, cuando debe terminar el primer play off. La combinación de Querecuto y Vargas es intocable y la sincronía del club está en alza, a tope. Por encima de resultados óptimos hay algo que no tiene precio. Se trata de eso que los jugadores llaman química y que no es otra cosa que la compenetración, rendimiento colectivo y hambre de triunfos… POR encima del éxito estratégico, Luis Dorante ha logrado un club cohesionado, de carácter. Cuando vimos, el viernes, la celebración del pase a postemporada como si fuera el avance a la final, entendimos que el club está para grandes cosas. La tarea es continuar jugando cada encuentro como si se tratara de una fecha crucial. El alado rojo cruza el cielo con aspiraciones bien fundadas.

PUBLICIDAD

Comentarios

Comentarios