Extrabases 31/10/2014

GENERACIÓN gigante. Tres títulos en cinco años avalan el concepto anterior. Pendiendo de un hilo muy fino -el comodín ante los Piratas- San Francisco fue avanzando hasta la Serie Mundial para encontrarse en un séptimo juego a sangre y fuego ante los Reales, campeones sentimentales, si es que cabe esa frase tan trillada. Será que los wild card son más calientes porque llegan aferrados a una sola esperanza, a un juego extra, con un nudo en la garganta. El decisivo del miércoles era un juego rifado, de esos que no tienen desperdicio. Para cualquiera…TENÍA que aparecer entonces el muchacho de la película, el protagonista central, el hombre que cargó a los colosos en la postemporada, con el permiso de otros artistas de alto vuelo…MADISON Bumgarner se parece a esos tiradores que ya casi no existen. Su gesta es de otros tiempos. Llega trasladada del siglo pasado para convertir en épica su actuación descollante. Los números, en efecto, deslumbran al más escéptico. Dos aperturas ganadoras en el clásico, una de siete episodios para tres hits y una carrera, y la otra en faena completa, blanqueo de cuatro inatrapables, con un gran total de 117 envíos. Para corroborar la característica de su brazo acerado, Bumgarner se mandó con algo que era una presunción, el relevo magistral de cinco tramos para frenar a la atrevida e insurgente maquinaria real. Uno de los aspectos culminantes es que de sus 68 disparos 50 cayeron en strike. Entonces, en el evento otoñal hizo 291 lanzamientos en menos de una semana. Como para dejar con la boca abierta a quienes se la pasan contando pitcheos en el dugout.

¿QUÉ tiene Bumgarner? Su slider es fantástica, arrolladora. Casi siempre la sirve en 87 millas. Es un veneno anunciado y todos se lo toman. Ocasionalmente se presenta con la curva y su recta no es para extasiarse, solo por encima de 92-93 millas, pero con gran movimiento y un estupendo control que ustedes ya habrán disfrutado. Cuando uno detalla que un escopetero suma 21 episodios de Serie Mundial con solo nueve petardos aceptados y una carrera en su registro, hablamos de alguien que está fuera de época. El aserto es porque son una rareza quienes vayan a nueve innings hoy en día. Mayor extrañeza si alguien totaliza esa cantidad de entradas en una semana. Pero era la Serie Mundial y Bumgarner debe haber sabido que la inmortalidad generalmente toca a las puertas una sola vez…EN retrospectiva hojeamos la ficha del cardenal Bob Gibson, quien en 1967 ganó tres juegos ante Boston, aceptando solo tres rayitas y catorce hits. Déjenme recordarles que los tres trabajos fueron plenos. ERA de 1.00 en los 27 capítulos. El monumental negro de Omaha ya había sido primera figura en el 64 ante los Yankees (2-1, 3.00) y, como en el 67, se llevó el MVP de la justa. Rubricaría ante los Tigres en el 68 (2-1, 1.67) para dejar estampada su magistral calidad.

HABLANDO de zurdos de alto rango, Mickey Lolich (Detroit) les devolvió el favor a San Luis y Bob Gibson en 1968. Fue el MVP y no había dudas al respecto. Se consagró con 3-0, 1.67 y laboró con eficacia absoluta en los 27 innings que le encomendaron. Por ahí cerca estuvo Bumgarner, un raro tipo del siglo 21. Hubo otro a quien le decían “el brazo izquierdo de Dios”. Es Sandy Koufax, cuyo record en Series Mundiales fue de 4-3, algo que no dice mucho hasta que citamos su ERA de 0.95 en 57 episodios…DE data más reciente un siniestro que intimidaba. El larguirucho de 2.10 metros se llama Randy Johnson y sepultó los Yankees en el 2001. Su gesta (3-0, 1.04) guarda parecido con la de Bumgarner porque tuvo dos inicios y un relevo. Obvio, también se llevó a casa el MVP tras su uno-dos inolvidable con Curt Schilling…EN fin, el zurdo de los Gigantes nos ha hecho revivir trazos históricos que parecían irrepetibles por las características de la pelota hoy en día. Se va una Serie Mundial muy venezolana, con Pablo Sandoval ampliando su fama de hombre recio en octubre, acumulando marca de 26 hits en postemporada y haciendo de líder tempestuoso, incontenible. Los nativos siempre tuvieron en su bate o sus brazos la hechura de lo grandioso. Imagínense si Salvador Pérez hubiese sacado la bola en su turno de cierre ante Bumgarner. O al menos alcanzara un imparable para igualar el choque siete. En su barquillo rondaban la zancadilla o la certificación para Bumgarner. La gloria estaba reservada para el monticulista, cuyas siete rectas terminaron doblegando al paisano.

CARDENALES perdió trece de sus primeros diecisiete y -sin conocer el resultado de anoche- estaba a tres juegos del quinto. Con Caribes lanzado en el infinito (15-2) y Zulia en la escolta cercana, se anuncia una batalla feroz en el medio y abajo. En una liga de cinco clasificados hay chance hasta la saciedad. Esto para quienes bajan la guardia y asumen el papel de eliminados sin que haya motivos ciertos para tal grado de pesimismo…POR supuesto que la situación de los alados es preocupante, sobretodo porque el manager Félix Fermín no ha encontrado las piezas para situaciones claves. La apertura de Néstor Molina fue reconfortante. Quizás se conformaban en la cueva con cuatro buenas entradas y el diestro dio seis muy efectivas. Saber que con Raúl Rivero hay un par de buenos abridores caseros es un plus en este circuito de tantos avatares, imprevistos y hecatombes. Terry Doyle ha mejorado sustancialmente y el arribo de Erasmo Ramírez teoriza unos cuantos inicios de calidad por lo que ya sabemos del nicaragüense. El problema -que es de todos- radica en los tenebrosos innings del medio, en especial cuando los de rotación no vayan lo lejos que se aspira. Se depende de muchos tiradores veteranos, algunos de ellos en observación. Por una u otra causa el problema de los cierres se hace recurrente. Reforzar el pitcheo es lo que cuenta y vale. Ya ustedes estarán hastiados de leer o escuchar que ese departamento significa algo así como el 75% del juego. Observen que el orden en la tabla de posiciones es exactamente igual a como va el pitcheo colectivo. El caso es que faltan más de dos tercios de calendario. Hay bastantes alegrías y sufrimientos en la vía.

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