Iván Simonovis

He aquí al preclaro Comisario Iván Simonovis. Hombre hecho a la imagen del pueblo. Símbolo de la resistencia heroica contra la dictadura, en cualquier sitio donde se encuentre. Para desdicha del común, desde hace quince años, padecemos el acoso y retaliación del régimen chavista, que conduce el país a la desintegración moral, como no existe ningún otro ejemplo en la vida nacional.
Cómo nos complace vocearlo, con deleite y ufanía, al igual, que el acento entero y colectivo de la patria: tras un cautiverio de once años de padecimientos y de tremenda aflicción, el Comisario Simonovis, merecidamente, disfruta de plena felicidad en el seno del hogar y de compartir con su noble y abnegada esposa y de sus amados y felices retoños, esta ternura y afectos, que son desbordantes, al transcurrir once años de hostilidad y venganza, tributados por un régimen, que aplica sanciones y cautiverio, a quienes osan defender la institucionalidad democrática, que en Venezuela son drásticamente reprimidos por un sistema dictatorial levantado contra el derecho y la libertad.
Dentro de este caos que conduce a la destrucción moral de la Republica, Iván Simonovis, es símbolo imperecedero, elevado a la categoría de emblema y de ejemplo, un paradigma de ciudadanía impar, que con diafanidad absoluta tipifica, el estado de violación de la Constitución y de la implacable destrucción de los Derechos Humanos, que a lo largo de quince años, en forma continua y sistemática, se ha hecho bullir y rebullir en el corazón de la patria y ha dejado como funesta huella de destrucción desenfrenada, llevada a cabo, por un gobierno arbitrario, que ha hipotecado la soberanía nacional, ha contraído deudas millonarias con el fastuoso imperio chino, ha violentado los postulados fundamentales de la carta magna y ha recurrido al acoso permanente de las libertades ciudadanas.
Para rechazar este infame atentado a la Constitución y a los principios democráticos vigentes en el país, se han elevado voces tan calificadas y de influjo universal, como las de su Santidad, El Papa Francisco, desde la Sede Vaticana, el Presidente Obama de USA, el Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza y más recientemente, el presidente Peruano Ollanta Humala, quienes son hondo y profundo reclamo, piden que Venezuela, vuelva a ser el país democrático y asiento de un alto sistema democrático, orgullo de la humanidad.
Empeño y noble esfuerzo de todos los sectores venezolanos y de sus organizaciones más representativas, se hicieron presentes en continua reclamación de la libertad de Simonovis y las súplicas partían de la Iglesia y su jerarquía, los estudiantes, los periodistas, los gremios, los partidos políticos, las Academias y las Universidades, trasmitieron a todo el mundo, este vil trato a la dignidad de la persona humana y este inaudito ultraje a la libertad.
La solidaridad puesta de manifiesto y la adhesión sin precedentes, actuaron de consuno y sobre las acechanzas, brotes de justicia empezaron a florecer. Pero queda constancia con perfil de perennidad, al Comisario se le negaron las prerrogativas y derechos de una recta administración de justicia. Se le negó hasta la saciedad el debido proceso y el principio de inocencia, que consagra la Constitución, jamás le fue reconocido.
Hasta podría pensarse, en la contumelia vituperable, que hace jueces de mentalidad de esbirros, con decisiones por lo oprobioso y falso que tipifican abortos de justica.
Por eso creemos con fe y coherencia, lo bueno que resulta esta sabia reflexión del inmortal caballero de La Mancha, cuando expresa: “Si acaso doblares la vara de la justicia, no sea con el peso de la dádiva sino con el de la misericordia” (Cervantes, Don Quijote de la Mancha).
Es Simonovis, radiante símbolo de solidaridad nacional, para rescatar la justicia y la libertad, con que se aguarda el futuro de una patria libre y soberana para todos, sin un ápice de exclusivismo.

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