Las voces de penélope – Abril amargo

Marisela Gonzalo |

¿Cómo olvidaremos mañana, en el esplendor de la luz que abre el día, los cuerpos que cayeron en la noche?, me pregunto a esta hora de la madrugada del jueves, horrorizada ante la arremetida al conjunto de edificios de la urbanización Sucre, por parte de los que olvidaron el “Honor a su Divisa”. Ninguna orden emanada de sus jefes elimina la responsabilidad individual de los responsables, ante la ley. Tampoco la violación a la Constitución, como lo señalara recientemente la Fiscal General.

De haber llovido esta noche, habría sido sin relámpagos: Bastaba con los nacidos en las bocas de las armas que hasta más allá de la medianoche se oyeron cerca y lejos, a manera de runrunes o estallidos siniestros.
En Lara, la violencia institucional ha estado muy presente. “Impunidad y Poder”, recoge las investigaciones del Comité de Víctimas contra la Impunidad, durante los años 2000-2012, en que la policía dio cuenta de no pocas vidas. A su vez, la violencia delincuencial, ha pasado por encima de leyes y reglamentos, amparados no sólo en la desaplicación de las leyes, sino que forman el brazo paramilitar de la delincuencia política.

¿Cómo distinguir ahora voces de gritos, en medio de silbidos de balas, ulular de sirenas y explosión de perdigones? El sueño huye, dejándonos a todos la sensación, de piel baleada y golpe de lacrimógena entre gritos de espanto. Se violaa diario la Constitución invocándola para acallar el descontento, enredándonos la vida.
No abundan pero existen, focos juveniles violentos, radicalizados, llenos de furia y escaso conocimiento de la historia y política de un país —éste— del cual se sienten excluidos o engañados, sin posibilidades de soñar futuro. Pertenecen a diversos estratos sociales y económicos, pero los une la desesperanza, el desconocimiento de los límites en el ejercicio de la protesta pacífica, consagrada en nuestra Carta Magna, la rabia de haber nacido o crecer en medio de promesas de un país soberano y dueño de su destino y las palabras que nombraron sin fundarlo, uno nuevo. Todos los jóvenes entre 20 y 25 años eran muy niños cuando Chávez participó del golpe de Estado y de su elección por medios democráticos. Crecieron oyendo la Voz y leyendo en textos escolares ideologizados, otra versión de las ciencias y la historia. Habrá que reaprender el sentido y responsabilidad de todos, gobernantes y gobernados con la democracia, desde la ciudadanía activa y responsable.

La naturaleza ha sido sacrificada en árboles arrancados por algunos manifestantes, por no comprender que la manifestación ha de ser pacífica; los derriban y usan como barreras en urbanizaciones de Cabudare. Este abril no ha sido de jardines sino del verde de los uniformes: los pájaros huyeron de las casas y ya no recogen migas bajo y sobre la mesa de la cocina. Afortunadamente, la sociedad civil organizada, busca fórmulas que incluyen asambleas en condominios y urbanizaciones, para propiciar el entendimiento mediante acciones adelantadas por redes de ciudadanos que preocupados ante la persistencia de focos violentos aunque pequeños, iniciaron ayerlas conversaciones con jóvenes, cuya acción, termina no solo por volverse en contra de sí mismos, transformándolos en víctimas, sino en la de las personas de su comunidad queno están de acuerdo en la protesta airada, sino la pacífica y creativa.

¿A quién conviene la protesta violenta? Al gobierno, para justificar la represión. A los sectores que deberán rendir cuentas por el quiebre económico y moral de un país que ya no está polarizado sino consciente del fracaso de una gestión. Hay un amplio sector de la población, consciente de que el país requiere de todos para lareconstrucción democrática y exige una cultura de la transición hacia la paz, que nos alcancesin olvidar la justicia, pues los responsables de las muertes, detención ilícita y tortura a manifestantes, han de ser juzgados, sinvolver a oír en libertad el trinar de los pájaros.

¿Cómo sostener nuestras cabezas en alto ante el silencio de quienes pueden cerrar el ciclo de la muerte?La violencia desaparecerá de las calles cuando los sectores radicales del chavismo,no la generen como política de Estado para permanecer en el podery los jóvenes canalicen sus protestas en paz, sin ser víctimas de las agoníasde este abril amargo.

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