LAS VOCES DE PENELOPE – ENEMIGOS SOMOS TODOS

Marisela Gonzalo |

La lectura sigue siendo un ejercicio solitario que aunque se comparta o sea motivo de un buen ejercicio pedagógico, tiende a quedarse a medio camino entre el escritor y el lector. Quizás porque abre otros espacios internos, simbólicos, en los cuales se enriquece el alma al transformarlos en una versión dialógica del monólogo. En el caso de las buenas entrevistas, puede ocurrir que uno ande transformado en una versión de Casa de Hablas reflexivas y si el entrevistador es el escritor y periodista Hugo Prieto, dicha “casa” funciona como un caracol de resonancias.
“Enemigos somos todos.Conversaciones sobre el fracaso” (Hoja del Norte, 2016) mantiene su efecto a largo plazo. Cuando fuera entrevistado Hugo Prieto en ocasión de lanzar el libro, afirmó lo que el tiempo confirma y que quizás sea uno de los componentes del porqué nos mordemos la cola continuamente a la hora de pensar y ponernos de acuerdo sobre el país. Cito: “Este país es profundamente chavista. Eso está en el ADN del venezolano. En el imaginario colectivo. Esa visión autoritaria que uno ve en las empresas, en los núcleos familiares, en cualquier lugar público o privado…”
Pareciera ser una opinión ligera e irreflexiva si olvidamos que quien lo afirma, viene “conversando al país” a través de su gente, desde hace muchos años, cuando le llamaron desde El Nacional y le asignaran dicha función. Pocos entrevistadores logran “suspender” en espacios y tiempo al entrevistado y sus lectores, mientras se produce el milagro de “estar” allí, viviendo un tiempo reflexivo, que transcurre en una especie de silencio virtual, en donde solo “oímos” al entrevistado, pues Hugo Prieto,afortunadamente, preguntacon la naturalidad de quien solo conversa, como si hacerlo no haya requerido de una profunda planificación previa.Por eso, a los buenos lectores-oidores, nos entrega “estados” más que resultados. Hay preguntas que parecieran ser opiniones, pero que una vez lanzadas a la manera de dados, dan lugar al azar planificado por el entrevistador.
“Enemigos somos todos”, contiene 27 conversas muy inteligentes y disímiles, sobre el fracaso. Lo tituló de tal manera pues considera que la situación del país muestra un inventario de fracasos. La palabra misma duele, porque subvierte lo que pensamos de nosotros mismos. Fracaso de un modelo que terminó siendo una colección de improvisaciones. Entrevistó a gente que no suele aparecer en los medios pero tienen muchas cosas que decir y compartir con el lector acucioso que no quiere oír siempre lo mismo y desea ser sorprendido ytermina agradeciendo el ser testigo de opiniones, digresiones y contradicciones ajenas pero muy interesantes, que además, nose suele tener la oportunidad de leerlas como si estuviera oyéndolas. Lo interesante del asunto es que estimula las ganas de releer las opiniones divergentes pues sus argumentaciones, siguen emitiendo luces desde la página.
Tal efecto debe a ese espacio de silencio reflexivo, no invasivo ni complaciente. Respetuoso con el entrevistado y con el lector, quien percibe su larga experiencia en oír, en “entrar en el otro”, sin pensar por él. Dejándolo fluir para que se muestre y hable con confianza y tranquilidad sobre diversos temas, pero ajustándolo a su vez imperceptiblemente a un género, la entrevista, en el cual quien la realiza ha de ser presencia, no “impertinencia”. “Ensayos”, los llamó el padre Olmedo cuando presentó el libro en la Feria del Libro de Altamira, para referirse a la capacidad de Prieto de enlazar lo que se va diciendo para que llegue a buen puerto y no encalle la reflexión, que aparece fluida, como si no requiriese esfuerzo.
Siguen endureciéndose los días mientras hacemos ejercicio de intolerancia mutua, de personalismo y autoritarismo, todas formas de violencia instaladas en la psiquis colectiva, que también contiene aspectos que la suavizan, como el buen humor, los gestos de solidaridad que aún persisten, de bonhomía y la apertura ante ideas, costumbres y seres de otros lares. Siguen yéndose familiares y amigos, mientras el hambre y la enfermedad recrudecen. No nos queda otra opción que la de seguir pensando, tolerando y construyendo el país reflexivo, inclusivo y productivo que queremos.

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