Mensajes salomónicos – El placer y el dolor

Jose Ocanto |

El placer y el dolor son dos ingredientes corporales.
Vuestros placeres son los nacimientos de los deseos; vuestras dolencias son los desequilibrios del organismo.
Ambos atañen al cuerpo, se conmueven del mismo poder: la mente, que se alimenta del placer para eliminar el dolor.
Cuando percibes el placer, vuestro cuerpo se elevará hasta la cima; tendréis la sensación de la libertad y los pensamientos flotarán en el infinito hacia un punto blanco, que es “la nada”, instante en que la mente se descarga hasta llegar a cero.
Cuando percibes una gran pena, el cuerpo se sentirá afligido y el rostro rugoso. El poder de la mente reaccionará y volará del placer para suprimir el dolor.
Cuando estéis en coma, vuestro cuerpo no percibirá el placer, menos aún la aflicción.
Haréis que vuestra mente reprima cuando deplore el dolor. Experimentaréis el placer y excluiréis la angustia.
Os digo: cuando la mente se mantiene en positivo, suprimiréis vuestras dolencias.
Salomón Zammar
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