#OPINIÓN 26 crímenes y una crónica

Juan José Osteris | Foto: Archivo |
Enfrentamientos entre oficiales y ciudadanos

Me he sentido obligado a presentar a los ciudadanos venezolanos y al mundo un resumen
de las víctimas mortales por protestar contra el Gobierno, habidas en Venezuela entre abril
y julio de 2017. Resumo la crónica de Carleth Morales, periodista, autora del libro :“26
Crímenes y una Crónica: Quién mató a la resistencia en Venezuela”.

Presenta, descarnadamente, 10 de los asesinatos documentados que fueron cometidos,
presuntamente, por funcionarios de los diferentes cuerpos de seguridad del Estado; 15 por
Guardias Nacionales Bolivarianos, 7 por efectivos de las diferentes policías, 2 asesinatos o
perpetrados por civiles armados afectos al gobierno y 1 por el hijo de una persona con
intereses económicos con el gobierno.

De igual manera, revela que sus actuaciones obedecían a un patrón sistemático: 25 de ellos murieron producto de un disparo en una zona vital: 8 en el pecho, 6 en la cabeza, 5 en la zona abdominal, 3 en el cuello, 2 en la ingle y 2 ´por un traumatismo torácico.
Coraje, indignación, tristeza, templanza, dolor, desamparo, raigambre, paciencia,
persistencia, esperanza. En estos términos o conceptos, la autora presenta los 26 crímenes y el papel heroico de sus padres y familiares, pues “sobrevivir” a un hijo asesinado por
“pensar distinto” en la Venezuela de Nicolás Maduro es saber que los días que quedan
serán de constantes sentimientos encontrados y brega -ad infinitum- contra la iniquidad.

A un año de las protestas, sólo uno de los 26 casos ha sido juzgado, precisamente en el que no está involucrado un funcionario. En los demás casos: en 9 hay imputados sin sentencia:

16 ni siquiera han sido imputados. Constituyen estos hechos un indicio sobre la violación al
derecho fundamental de acceso a la justicia, principio básico en un estado de derecho.
Kate Gilmore, Comisionada de la ONU -que recibió a padres y familiares de los
asesinados- a las 4 de la tarde del 26 abril 2018, se saltó emocionada el protocolo y recibió
testimonios y datos de gran valor. Tres meses después, el 22 junio 2018, la ONU publicó su
informe. En éste, demostró que existen bases sólidas para que la Corte Penal Internacional
actúe, “dado que Venezuela no parece capaz o dispuesta a enjuiciar las violaciones graves
de Derechos Humanos”. Consideró que en el país se han cerrado los espacios democráticos
y llamó al Consejo de Derechos Humanos y a la Corte Penal Internacional que establezca
una Comisión Internacional de alto nivel que investigue los presuntos atropellos a las
garantías fundamentales cometidos en el país.

Esta decisión permitió que las voces de padres y familiares de Juan Pablo Pernalete, Diego
Arellano, Armando Cañizales, Paúl Moreno, Daniel Queliz, Rubén Darío González, Adrián
Duque, Fabián Urbina, David Vallenilla, Ángelo Quintero, Jairo Johan Ortiz, Gruseny
Canelón, Carlos Moreno, Hecder Lugo, Miguel Castillo, Luis Miguel Gutiérrez, Yorman
Bervecia, Augusto Puga, César Pereira, Luis Guillermo Espinoza, Neomar Lander, Nelson
Arévalo, Engelberth Duque, Xiomara Scott, José Gustavo Leal y Ender Peña, fuesen
escuchadas en esta instancia. “Están muertos, pero continúan en resistencia. Sus padres y
familiares no han perdido la Esperanza”.

Venezolanos…Pueblo Soberano…Clase media…En la época de la Venezuela BONITA
y democrática no había colectivos asesinos al servicio del gobierno, ni carnet de la patria
para el chantaje, ni hegemonía comunicacional; no había alto mando militar arrodillado y cómplice de tiranos endógenos y exógenos. No pierdan la Esperanza.

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