#OPINIÓN 75 años de la muerte de Gil Fortoul (1/2)

Pedro Rodríguez Rojas | Ilustración : Victoria Peña |

José Gil Fortoul fue uno de los hombres públicos más resaltantes en la vida nacional en las décadas finales del siglo XIX y las primeras del siglo XX. Sin duda es uno de los larenses que ha ocupado los más importantes cargos gubernamentales, entre ellos la propia presidencia de la república. Así mismo dejó una extensa obra escrita que abarcan desde la narrativa, el ensayo, temas jurídicos, pero es en la historia donde produce sus mejores frutos. Su vida fue polémica, como lo fue su época. Así como hay quienes reconocen los méritos de su trayectoria, hay quienes simplemente lo identifican como uno de los ideólogos del gomecismo. Por suerte en los últimos años esta visión sectaria ha venido cediendo paso a una visión más amplia, que ve más allá del horizonte político y busca analizar al hombre en su contexto histórico.

Sobre el nacimiento de Gil Fortoul existen algunas divergencias. Estando aún vivo – y aún hoy – siempre se le consideró como tocuyano, allí se bautizó y en esa ciudad vivió sus primeros años hasta lograr su grado de bachiller, en El Colegio La Concordia del maestro Egidio Montesinos, y a pesar que desde esta fecha se alejó definitivamente de El Tocuyo, siempre mantuvo el recuerdo de la vieja urbe, del maestro, de los condiscípulos, entre los que destaca su profunda amistad con Lisandro Alvarado. Cerca de la ciudad también habían quedado parte de sus antecesores, su familia por parte paterna, el Pelón Gil, eran de Barbacoas.

Se tiene entendido que ante esta creencia del origen tocuyano de Gil Fortoul, él mismo aclaró en una oportunidad que había nacido en Barquisimeto y que pocos días después fue trasladado a El Tocuyo, sin embargo, las dudas se fundan en una carta escrita por el propio Gil Fortoul estando en el exterior al enterarse de la muerte de su padre en 1.891, la cual dice: Puesto que la vida moral del buen viejo continúa por esfuerzos amorosos formando parte de mi vida, ya que para mi no tiene aquella fecha, lo olvidaré, como olvidaré la fecha del día en que en la puerta de la casa donde ambos nacimos y él mismo me apretó por última vez entre sus brazos y se quedó llorando…”.

Lo cierto es que haya nacido en Barquisimeto, en Barbacoas o en El Tocuyo, fue este último el que marcó la primera etapa de formación, la de la juventud del intelectual. Gil Fortoul había nacido el 29 de Noviembre de 1.861 teniendo como madre a Adelaida Fortoul y como padre al Dr. José Espiritusanto Gil. Este había sido uno de los hombres más polémicos de su época, tanto como abogado, como político y militar. Había nacido en 1.821 en Barbacoas, graduándose de Bachiller en el Colegio Nacional de El Tocuyo. Como representante de Barquisimeto formó parte del congreso de 1.858. En La Guerra Federal defendió la corriente conservadora en contra del gobierno del general Monagas, llegando a ser gobernador de la provincia de Barquisimeto y jefe de operaciones militares de la misma plaza. Al retirarse a su hacienda de Hato Arriba en El Tocuyo fue varias veces víctima de ataques tanto por parte de sus viejos aliados conservadores como de los federalistas.

Este es el contexto en que nace Gil Fortoul, en plena revolución federal y bajo la crianza de un audaz guerrero y hombre público con el cual siempre mantuvo una profunda relación de amistad y admiración. Estudió el bachillerato en el Colegio La Concordia de donde se graduó en 1.880, éste era la segunda promoción otorgada por el colegio y la misma, por la propia figuración que ya tenía José Gil Fortoul y otros condiscípulos como Ezequiel Bujanda, se convirtió en un acto público. En 1.878 se formó el primer club de El Tocuyo, llamado Club de Amigos – por iniciativa, entre otros, de Carlos Liscano y Espiritusanto Gil- y deciden introducir la primera imprenta que llega a El Tocuyo y publicar el primer periódico producido en tierras tocuyanas: El Aura Juvenil, encomendando la tarea de redactores a los jóvenes estudiantes Lisandro Alvarado y José Gil Fortoul. Luego, este último escribiría en los periódicos El Progreso y El Ciudadano. En 1.879, con apenas 18 años, escribe su primer libro titulado La Infancia de Mi Musa.

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