#OPINIÓN 75 años de la muerte de Gil Fortoul (II)

Pedro Rodríguez Rojas | Ilustración : Victoria Peña |

Mientras hace estudios de derecho en la Universidad de Caracas sigue ejerciendo la actividad literaria. En 1.886, un año después de haberse graduado como abogado, comienza su extensa trayectoria como diplomático, desempeñándose en varias capitales de Europa durante 24 años. Allí también escribiría sus más importantes obras. Su primer cargo fue en Francia como cónsul en Burdeos entre 1.886 y 1.890, desde allí hace algunos viajes temporales a Italia, España y Alemania. En estos mismos años escribe para La Opinión Nacional en Caracas. Publicó la novela Julián en 1.888 y en 1.890 Filosofía Constitucional. En este mismo año es electo miembro de la Academia Nacional de la Historia de Venezuela y de la Sociedad de Economistas de Burdeos. En 1.891, publica Filosofía Penal y la novela El Humo de mi Pipa, además de un manual de Esgrima Moderno y comienzan a salir sus primeros escritos en El Cojo Ilustrado. Entre 1.892 y 1.899 se desempeña como diplomático entre Francia y Suiza, haciendo esporádicos viajes a Caracas, en este lapso escribe las novelas Idilio (1.892) y Pasiones (1.895).

Desde estos tiempos comienza a trabajar en los que sería su obra más importante: La Historia Constitucional de Venezuela, utilizando los archivos gubernamentales europeos a los cuales por su posición de diplomático tenía fácil acceso. En 1.896 pública El hombre y la Historia. En 1.913 obtiene el primer premio de un concurso promovido por El Cojo Ilustrado con un estudio crítico sobre el modernismo en nuestra literatura.

En 1.910 se encuentra de regreso en Caracas saliendo electo en ese mismo año como senador por Portuguesa. Entre 1.911 y 12 se desempeña como Ministro de Institución Pública. En 1.913, ante una aparente invasión de Cipriano Castro, Gómez lo nombra presidente provisional de la república, cargo que ejerce hasta 1.914. En 1.915 preside la Cámara del Senado. Entre 1.917 a 1.924 se encarga de la embajada en Suiza. A su regreso a Caracas desempeña su último cargo como director de El Nuevo Diario ( órgano del gobierno ) entre 1.932 a 1.934 .Todos estos importantes cargos colocan a Gil Fortoul al lado de otros hombres como Pedro Manuel Arcaya, César Zumeta, Vallenilla Lánz, que han sido soslayados y repudiados por las generaciones siguientes quienes los han etiquetados como intelectuales gomecistas y representantes de la corriente positivista, sin reconocer, en la mayoría de los casos, que, a pesar de ser esto cierto, dejaron una obra clave en el pensamiento social contemporáneo. En el caso concreto de Gil Fortoul no se puede negar su meritoria obra, si fuera posible eliminar todas sus ocupaciones públicas y nos quedaremos solo con su obra escrita veríamos la valiosa trascendencia de su vida.

Si bien no podemos negar la relación de Gil Fortoul con el gomecismo, la mayoría de tiempo la pasó en el exterior y en su estadía en el país fueron muchos los celos que despertó, tanto por considerarlo como un extranjero, por no ser andino, ni ser perteneciente a la oligarquía de la tierra, como por sus polémicas posiciones ante algunos problemas nacionales, entre esos su Memoria cuando fue Ministro de Institución Pública, en el cual ataca a la educación elitista de la época, así como en los debates en el congreso entorno a los derechos legales de la mujer; lo que le valió el título de feminista. Gil Fortoul estuvo casado con María Luisa Macadet, teniendo varios hijos, y de ella enviuda en 1.913. Fue también un excepcional deportista destacándose en el golf, equitación y más aún en la esgrima. En la ciudad de Caracas a la edad de 82 años muere Gil Fortoul, el 15 de Julio de 1.943.

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