#OPINIÓN A 200 años de Marx: vigencia del socialismo (I)

Pedro Rodríguez Rojas | Foto: Archivo/Referencial |

¿Por qué a pesar de la campaña de descrédito internacional, de todas las limitaciones, contradicciones, desviaciones y las derrotas históricas, el socialismo sigue siendo considerado como una alternativa válida y necesaria por mucho de los habitantes de este mundo? ¿Por qué hacer referencia a Karl Marx, filósofo y revolucionario del siglo XIX en pleno siglo XXI? La respuesta aunque es compleja puede ser dramáticamente resumida en la evaluación de cinco siglos de capitalismo, que ha dejado como consecuencia que al tiempo que hemos alcanzado altos índices de desarrollo tecnológico- que permitirían producir alimentos suficientes para todos los habitantes del mundo- tengamos más de 826 millones de personas que padecen de hambre física; más de ochocientos cincuenta millones son analfabetas; mil millones carecen de agua potable estimándose que para el año 2025 la cifra sea de 3500 millones de personas; 2400 millones no tienen acceso a servicios sanitarios 350 mega millonarios reciben anualmente ingresos que superan la suma del PIB de cuarenta naciones donde viven 2.500 millones de personas. Buena parte de estos problemas se resolverían si se redujeran solamente 40 mil millones de dólares, apenas una pequeña fracción del gasto militar anual que hacen los países (calculados en unos 980 mil millones) de lo que se gasta en drogas (500 mil millones), en alcohol y cigarrillos (400 mil millones) o lo mismo que se gasta en perfumes y cosméticos (50 mil millones).

El planeta está siendo amenazado en llegar a niveles que impidan la subsistencia de muchas especies incluyendo la humana. En pleno discurso globalizador solo las siete grandes potencias dominan el 75% del mercado mundial, solo cinco naciones del Consejo de Seguridad dela ONU – aunque en realidad sólo los EEUU- pueden decidir violar las soberanías y asesinar a los pueblos de los países del tercer mundo sin ninguna restricción. Y que no salgan a decir – como lo han señalado los apóstoles del neoliberalismo (Eucken , Mises, Hayek, entre otros) -que las razones de nuestro atraso es porque no nos hemos abierto totalmente al capitalismo, ¿cinco siglos de capitalismo y dos décadas de neoliberalismo salvaje no bastan?

Desde la caída de la URSS, en 1991, se ha levantado un pensamiento que en defensa del capitalismo mundial ha pregonado el fin de las ideologías, utopías y particularmente el fin del socialismo. Compartimos con aquellos que han afirmado la deformación del socialismo en la URSS, habiéndose convertido esta experiencia en uno de los más atroces capitalismos de Estado, régimen de intolerancia y de imperialismo económico, pero tampoco podemos negar que la existencia de la URSS demostraba las posibilidades de una nación que sin ser de las más desarrolladas de Europa pudo alcanzar niveles de desarrollo económico y tecnológico a la par de las más grandes potencias del mundo. Así mismo la URSS, como potencia en el contexto de la guerra fría permitió un cierto equilibrio mundial que hizo posible la liberación y autonomía de muchos países del tercer mundo y de sus alianzas integracionistas. Hoy este mismo tercer mundo es víctima de la intolerancia y las agresiones de las grandes potencias capitalistas, que bajo las banderas de una aparente interconexión mundial neutral (léase globalización) pretende homogeneizar el mundo bajo sus intereses.

Sobre “la muerte del socialismo” es mucho lo que se ha dicho, pero desde nuestra percepción y basándonos en los principios teóricos y filosóficos expuestos por los fundadores del socialismo (Marx, Engels y luego Lenin) lo ocurrido en las sociedades de Europa del Este, está muy alejado de estos principios socialistas: Capitalismo de Estado y dictadura burocrática es la contradicción del socialismo.El socialismo, así como otras corrientes menos radicales, surge en el siglo XVIII para enfrentar las deformaciones del capitalismo, deformaciones aún existentes, aunque algunas de ellas distintas y de otra índole. La expansión y apoyo al socialismo fue en términos cuantitativos una identificación de sentimientos de repudio al capitalismo. Desde nuestra perspectiva, es inherente al hombre la necesidad de sustituir lo que consideren injusto, así sucedió con el fin del esclavismo luego con el feudalismo donde la mayoría sin tener claramente definido hacia donde se dirigía defendieron los preceptos de igualdad y de libertad. Sea cual sea el nombre que queramos darle esta pretensión de cambio social es de carácter universal.

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