#OPINIÓN Cohesión

Carlos Mujica | Foto: Archivo/Referencial |

El Universo es granular. No hay continuidad en los elementos atómicos que lo forman. Es, pues, como se dice: “polvo..”sin duda, gracias a la tabla de Mendeleev, conocemos el nombre y el número de esos gránulos de polvo. Pero a pesar de ese polvo granular dispersante de los elementos, el Universo no se rompe, no se desgarra. De modo general, dos son los componentes de la materia: La masa y la energía. La pluralidad de la materia de los elementos no exime la condición de mantenerse cohesionados. Es más,vemos imposible que el Mundo pueda padecer la imprevisión de un desgarramiento. La condición cohesionante parece eternamente firme. Aunque el término “eterno” aplicado a la cohesión no sea más que un decir.

La Tierra, como todos los cuerpos ponderables, en su noble tarea de permanecer, es el producto de un continuado esfuerzo. Ese esfuerzo, en todas las cosas, significa desgaste. El Universo en general y los cuerpos suyos en particular, sin excepción, se desgastan. Todos estamos sujetos a la duración y nada más. La vida para la especie humana y para todas las especies animadas y móviles e inanimadas somos seres finitos. Todo es finito. Partimos de un origen indeterminado en el tránsito definitivo hacia la finitud.

En líneas anteriores asentábamos que los componentes de la materia son dos: la masa y la energía. Hemos dicho, haciendo uso del término “vital”, para asimilarlo al dinamismo de la existencia de todas las cosas, que el Universo es vital. La energía para el Universo es su vitalidad. La energía que se desplaza por entre todos y cada uno de los gránulos de polvo de la materia, mantiene con la vitalidad necesaria de manera individual y a la vez colectiva a esa masa de gránulos que es el Universo.

Resulta evidente también que esa colectividad es a la vez muy homogénea. Se deduce, entonces, que se mantiene una interacción que vitaliza, pero que agota también en ese tránsito de la energía por la masa de constitución los elementos. No hay un instante en el cual la energía conozcala ociosidad; en todo momento, hay vitalidad en los gránulos como producto de la acción de la energía del Universo que es su sangre. De modo que la energía contenida en la masa está permanentemente activa en toda la materia, gracias a la actividad vitalizadora de la movilidad de la energía por entre sus gránulos. No olvidemos que la velocidad de la energía es de 300.000 kilómetros por segundo.

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