#OPINIÓN Constitución y verdad

Ramón Guillermo Aveledo | Ilustración : Victoria Peña |

Por la misma aversión natural que me produce el poder arbitrario, soy contrario a tomar la justicia por la propia mano. Creo en el Estado Democrático y Social de Derecho. La Constitución de 1999 le agregó “y de Justicia”, lo cual puede interpretarse, por estar el concepto ligado a la dignidad de la persona y sus fueros, como Estado Democrático de los Derechos Humanos, en línea con el Profesor Meier Echeverría.

Así que mi primera reacción ante la posibilidad de un atentado contra la persona de un Jefe del Estado cuya legitimidad al frente del cargo cuestiono en razón de las sórdidas maniobras urdidas contra la Constitución, tiene que ser de repudio. Y punto.

Dicho lo cual tampoco puedo negar, por un compromiso republicano que me obliga con la verdad, que he pensado que lo del presunto atentado es posible y que no tenemos en la Venezuela actual maneras de saberlo a ciencia cierta. Y ambos pensamientos me preocupan sinceramente.

El poder ha ido cerrando las posibilidades constitucionales para resolver la crisis pacíficamente. Impidió el referendo revocatorio, vetó la modificación constitucional, impidió el funcionamiento de un Tribunal Supremo independiente y enerva primero y después niega absolutamente que la Asamblea Nacional cumpla sus funciones. Para colmo, suspende de facto la vigencia constitucional mediante la ANC rechazada por el país y buena parte del mundo. Y con partidos y líderes imposibilitados de competir, convoca un proceso electoral con participación minoritaria cuyos resultados son desconocidos hasta por el principal contendor de la reelección presidencial. Súmese a esto la militarización de la política y la politización de la Fuerza Armada y verá una combinación explosiva en una sociedad abrumada por la crisis económica y social y la ausencia de respuestas políticas. Gravísimo.

La credibilidad del poder es bajísima. Fiscalía y Tribunales carecen de la imparcialidad más elemental. Deteriorado el profesionalismo policial, la mayor parte de la ciudadanía no confía. La libertad de información restringida.

Algo de tanta envergadura, no puede despacharse con la ligereza del pasado cercano cuando se nos lanzaban noticias similares nunca investigadas y simplemente se desvanecían. Las razones son obvias. No es aceptable usarlo en propaganda que señale sin pruebas convincentes al extranjero y menos como excusa para más persecuciones.

Ahora es cuando se nota cuanta falta nos hacen la Constitución y la verdad.on

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