#Opinión: ¿Crisis de la religiosidad? (2/2) Por: Pedro Rodríguez Rojas

Pensar

Hay un innegable vacío espiritual del hombre posmoderno. La ruptura del mito cientificista y su promesa de construir un mundo mejor lleno de paz y de felicidad, esta causando un enorme vacío espiritual que esta llamando al hombre a un retorno a lo sagrado, a revitalizarse religiosamente, aunque esto no significa la revitalización del cristianismo (Pacheco Castillo

(http://www.recursosteologicos.org/Documents/Posmodernidad_y_sus_desafios.htm).

Para Talavera (2009):

Otro hecho que evidencia el fuerte impacto de las religiones en las sociedades actuales tiene que ver con el inesperado fenómeno de la dispersión de las creencias y prácticas religiosas que se expresan al margen de las Iglesias, particularmente la católica, y se concretan en los llamados Nuevos Movimientos Religiosos (sectas y minorías religiosas) que florecen en todas partes del mundo. Tal es el caso, de las sectas de Moon, la Cientologia, la Nueva Acrópolis, la Meditación Trascendental, los Hare Krishna, la Soka Gakkaï japonesa, entre muchas otras. Al mismo tiempo, antiguas religiones como el druidismo se reinventan, resurgen con nuevos bríos creencias como el espiritismo y surgen creencias inéditas como las de los ovni; unidos al proyecto de la “Nueva Era y la importancia creciente de un sin número de religiones de sanación y de terapias espirituales que emergen por doquier en todos los rincones del planeta.

La tendencia a la “tolerancia” hacia una “pluralidad” de visiones del mundo y de estilos de vida impuestas por el reino de las creencias religiosas efímeras. La oferta religiosa se convierte en un problema de libre escogencia, donde la experiencia personal priva sobre la adhesión coercitiva de la Iglesia y la emoción sobre la razón. Ahora se escogen sólo aquellos credos que se adaptan mejor a las necesidades religiosas de los fieles. La religión entra en la esfera privada de la escogencia, en los modos de vida y en las preferencias personales, quebrando de esta manera la hegemonía tradicional de la institución religiosa como gestora del comportamiento social.

Según Talavera (2009), en Venezuela, por ejemplo, los programas televisivos vinculados a estas nuevas creencias tienen gran popularidad; muchos se difunden en los horarios estelares de mayor audiencia entre los cuales destacan los referidos a fenómenos religiosos, narraciones fantásticas y míticas, técnicas de salud holísticas, horóscopos, fen shui, fórmulas mágicas para resolver problemas diversos, variadas técnicas de auto crecimiento, programas de alimentación, debates sobre las virtudes de las nuevas maneras de ser religioso, entre otros temas. Por último, no se puede dejar de considerar la profusión de libros de auto ayuda, de esoterismo, magia, espiritualidad, ciencias ocultas, astrología; numerosas tiendas especializadas en productos esotéricos de todo tipo; innumerables conferencias, cursos y talleres que permiten una alta expansión de las creencias y posibilitan que los mensajes lleguen a un amplio público. Es de señalar que la difusión y standardización de tales creencias encuentran una vía inusitada en la prodigiosa difusión de los libros de Paulo Cohelo y la obra del Dalaï Lama, por ejemplo, los cuales son vendidos en millares de ejemplares y traducidos en todas las lenguas, testimoniando que una determinada manera de religiosidad puede y es compartida por los muchos y diversos seres humanos del planeta.

“la espiritualidad cibernética” que es promovida en la web reproduce virtualmente la “mercadotecnia” del mundo espiritual. Resulta interesante destacar que la religiosidad contemporánea ha desarrollado una lógica comercial de primera línea que se expresa en múltiples libros, revistas, CD, videos, así como una enorme cantidad de objetos curiosos al servicio de los adeptos. Se puede decir que la espiritualidad de la Era de Acuario ha propiciado una enorme “industria de lo espiritual” que no sólo incluye los locales comerciales, sino las llamadas líneas psíquicas que por un pago mínimo, contado en minutos, atienden las dudas y angustias personales.

Vale la pena señalar que también las religiones institucionales han sabido adaptarse a las corrientes de la modernidad desde hace algunos años: los evangélicos y los católicos comprendieron que no podían ignorar el impacto que ejercen los medios de comunicación sobre el gran público, así que desde hace algún tiempo se sirven de la televisión, el cable, la radio, Internet, revistas y periódicos para sus predicaciones.

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