#OPINIÓN Desde aquí… (2)

Amanda Victoria | Foto: Archivo/Referencial |

“Si nuestras intenciones y motivaciones se apagan, apagaremos con ellas nuestra luz” (A. Einstein).

La memoria puede fallar en algún momento. Como a la vida tampoco a ella le está garantizada su permanencia ni lucidez por tiempo indefinido. El tiempo vale oro, de allí surge la necesidad de anotar o grabar todo lo que podamos, lo que se nos ocurra, lo que sintamos, nuestros aprendizajes, exploraciones, experiencias y sueños. Lo que hoy admiramos, queremos y forjamos, mañana será el recuerdo que habrá dejado la esperanza o habrá quedado incinerado en el olvido.

Desde aquí elijo cada día ser feliz. Todo lo que Dios ha hecho tiene su identificación personal: no hay dos pecíolos iguales ni dos gotas de agua iguales, de la misma manera que no hay dos personas exactamente iguales. Cada uno de nosotros es un único ejemplar dotado de aptitudes diferentes, aprendizaje diferente, creencia diferente, crecimiento diferente. “Ser lo que somos y lograrnos, es el único fin de la vida” (R.Stevenson) Somos una mezcla de sueños, de deseos, emociones y pensamientos.

Todos somos arte, cada uno a su manera, por tal razón como en el arte, vivir y sentirse contento es cuestión de actitud.

Lo interesante sobre todo cuando estamos jubilados, es acudir por un lado a los intereses paralelos de la vida para seguir ocupados después de retirarnos del trabajo de años, por otro lado es salir de la casa a caminar o viajar, dejar el encierro, la rutina del estancamiento; lo importante es que no empecemos a morirnos que ¡nos movamos!!!

La recompensa está en el cambio y variedad que se encuentran fuera de nuestra casa, que no radica tanto en caminar por caminar, como en el beneficio que representa salir, cambiar, fortalecer la mente y las energías, igualmente vigorizar las ilusiones que nos llevan al encuentro con la serenidad y la quietud, adentrándonos en lo paradisíaco de un paseo diferente. Cada día es una tarea que termina, mañana habrá que hacer otra, aflojaremos los músculos. La vida no es una veloz carrera de cien metros, sino una larga resistencia a campo traviesa.

¡Oh tiempo tirano!
Desde aquí te veo yendo velozmente como un perseguido, viendo igualmente cómo mides y regulas la vida ganando pasos al caminante, avanzando siempre avanzando aprisa, sin camino, sin zapatos, sin planes y sin sueños…

No sabes sacarle nimbos a la aurora, no sabes Oh tiempo lo que es liberarse del dolor para cantar victoria, no sabrás nunca lo que es caminar explorando la expresión de las estatuas del camino, de los rígidos caminantes y la tristeza de los perros de la calle, no podrás ver cómo se destiñen los días descolgados de tu misma vieja estación. No disfrutarás ni podrás contar lo que es inhalar el olor de las flores y el de la tierra cuando llueve, no sabrás nunca lo que es caminar de la mano de la aurora, no tienes espacio para ver cómo la lluvia borra los pasos, no sabes lo que es soñar mientras se duerme, como tampoco lo que es quitarle botones a la tristeza cuando los goterones de la lluvia de invierno anuncian soledad, nunca verás con tus ojos de prisa que debajo del camino siguen las raíces incansables haciendo su trabajo para que nazcan flores y brote la esperanza del campesino recogida por el verde regazo de los vientos…

Tú Oh tiempo nos quitas a zarpazos los sueños y los interrumpes inmisericorde, con tu rueda repites tu hastiado y viejo ritual, yo en cambio conozco la capacidad de hacerme nueva cada día y sonreír ante la belleza terrenal de Natura.
Seguimos la próxima semana.

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