#OPINIÓN ¡Divide et impera!

Maximiliano Pérez | Foto: Archivo/Referencial |

En política y psicología, divide y vencerás o dividir para reinar, es ganar y mantener el poder mediante la ruptura de las concentraciones más grandes, que tienen individualmente menos energía. Es una estrategia que rompe las estructuras de poder existentes y evita la vinculación de los grupos de poder más pequeños. Podría ser utilizada en todos los ámbitos en los que, para obtener un mejor resultado es necesario o ventajoso romper o dividir lo que se opone a la solución o a un determinado problema inicial.

Las máximas latinas divide et impera (pronunciado: diuíde et impéra, “divide y domina”), y sus variantes: fueron utilizados por el gobernante romano Julio César y el emperador corso Napoleón.

En el tiempo de los romanos, era esta la manera de dirigir el territorio italiano, y de evitar disturbios y revueltas por parte de los pueblos itálicos.

En el año 338 a. C. Roma derrotó a su mayor enemigo de la época, la Liga Latina, una confederación de unas 30 aldeas y tribus aliadas para bloquear la expansión romana. No obstante, tras la victoria, los romanos se enfrentaban a un nuevo problema, relativo a cómo gobernar la región evitando que el vacío de poder dejado por la caída de la liga, allanase el camino a otro enemigo aún mayor. Se convirtió entonces, en el fundamento estratégico sobre el cual se forjaría el imperio.

En lugar de tratar de engullir y controlar todas las ciudades, lo cual hubiera diluido el poder en una zona demasiado grande, crearon un sistema mediante el cual algunas ciudades se incorporaron al imperio y sus habitantes adquirieron los “privilegios” que otorgaba la ciudadanía romana, mientras que otras ciudades obtuvieron la independencia total pero se las privó de gran parte de su territorio, y mientras que otras fueron divididas y colonizadas. Además, si alguna ciudad independiente se mostraba lo bastante leal y presta a luchar en favor de Roma, entonces podía ganar el “derecho” a convertirse en parte del imperio.
La idea era que Roma ocupase una posición central y las ciudades tuviesen que competir por ganarse el favor romano (F: Wikipedia).

Quizás el problema mayor con esta perspectiva es que la creencia incide en la realidad. Y concebir la idea de división como virtuosa o conveniente para lograr ciertos fines, supone enfrentar unos con otros y precarizar así al ser humano y la calidad de vida en la sociedad.
¿Un líder construye más poder cuando divide o cuando une?

En cualquier caso, frente a verdades ajenas o propias, siempre el sentido crítico es el que nos salva.

Cuestionar la perspectiva divisionista y poder erradicarla constituiría un beneficio para todos. Atenuaría el clima de agresiones innecesarias y optimizaría la energía de los ciudadanos que en vez de enfrentarse unos con otros, se alinearían detrás de un objetivo en común.

¿Cómo se beneficiaría más Venezuela, estando unos contra otros o tirando unos con otro para el mismo lado? El mayor desafío que tenemos como sociedad es el de superar las divisiones. Y unirnos para sacar a la república del lodazal que la destruye.

Esimperante que seamos capaces desuperar las partes que desunen y valorar todo aquello que pueda apuntalar la libertad y la democracia.

La fortaleza está en “El Poder de Uno”; el río más grande del mundo se crea con una gota de agua a la cual se adhieren las demás y…
“Una cadena es tan fuerte como lo es su eslabón más débil porque ninguno es más fuerte que todos”.
¡Unidos rescataremos Venezuela!

PUBLICIDAD

Comentarios

Comentarios