#OPINIÓN Fin de Año Escolar

William Amaro Gutiérrez | Foto: Archivo/Referencial |

Dedicado especialmente a las maestras Erilyn, Yarlyn y Francismar del Colegio
Bicentenario Yucatán. No soy dado a alabar hombres o mujeres por sus dones o capacidades. Alabo a Aquel quien se las da: Dios. Pero sí me gusta reconocerles públicamente sus talentos y sus dones por cuanto se lo merecen y siguen prodigándoselos a los demás y entonces, aún sin darse cuenta, exaltan el Nombre del Gran Dador.

Nunca en Venezuela habíamos experimentado una situación tan complicada, donde la
escasez y la consecuente carestía de los principales rubros de primera necesidad va in
crescendo. Donde la inseguridad en la calle, en la salud y la educación es un hecho innegable, lo cual preocupa y estresa permanente al ciudadano.

Lo más triste, es que ha crecido el egoísmo, el individualismo y la maldad. El Señor Dios ya lo había alertado. “Y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará” Mat.24:12. Lo más lamentable también, es que aquellos que se dicen cristianos, son abanderados en esa cuenta. Crece la falta de amor, de piedad y de misericordia por los demás. El egocentrismo cala profundo en los huesos de muchos, que pese a ser bendecidos por Dios no comparten, solo condenan, buscan lo propio y eso a los ojos de Dios es malo.

La buena noticia, es que el ESPÍRITU SANTO todavía no se ha retirado de este planeta
y aquellas personas que abren su corazón a su influencia, sin ser líderes o practicantes
cristianos y que a lo mejor solo asisten de vez en cuando a alguna iglesia, obran como Dios lo desea. En el pasado, aprendemos del bien llamado buen samaritano, quien sin ser del pueblo elegido, alcanzó Salvación por su obra de fe. Mas el sacerdote y el levita… perdieron. El apóstol Pablo lo expone así. “¿Qué, pues, diremos? Que los gentiles, que no iban tras la justicia, han alcanzado la justicia, es decir, la justicia que es por fe; mas Israel, que iba tras una ley de justicia, no la alcanzó” Rom. 9:31. ¿Cómo les parece? Esto aplica hoy a los líderes cristianos y a aquellos que sin serlos hacen lo que a Dios agrada.

Fin de un año escolar y me ocupa su atención por ser profesor jubilado. En mis
tiempos, había realmente motivación para superarse, alcanzar nuevas metas y subir en la escala social, educativa y económica, pero hoy, las cosas han cambiado y la motivación del docente es baja. Sueldos de “hambre”. Por otro lado, en la educación pública, representantes con “derechos ideológicos” se entrometen. Y en la privada, representantes que no cumplen sus compromisos económicos obstruyen el pago del docente que día a día “brega” con sus hijos e igual se entrometen en el proceso educativo. Las redes sociales las convierten en tribunales inquisidores contra su prójimo y hasta los niños inocentes sufren su parte. Por supuesto, existen las excepciones.

Por eso, mi reconocimiento público a muchas maestras y docentes en general
en el ocaso de este año escolar, que pese a este tétrico cuadro expuesto al que se enfrentan día a día, se dan por entero a educar, instruir y hasta amar a niños que no son de ellas. Niños que apenas conocen en ese año. Niños que a pesar de presentar problemas de adaptación les prodigan amor sincero, cambiando sus conductas con el aporte de la influencia divina. Mi respeto, mi cariño y admiración por todas. En especial, por las nombradas al principio. Sigan así, no desmayen a pesar de los pesares, que sus actos de entrega sincera están escritos en los Libros del Cielo. ¡DIOS me las bendiga! !¡Hasta martes Dios mediante. Por la WEB! Próximo
ARTÍCULO: ¿Independencia?  

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