#OPINIÓN Ganar perdiendo…

Maximiliano Pérez | Foto: Archivo/Referencial |

“Ten paciencia el tiempo se venga de las cosas que se hacen sin su colaboración.”
Decálogo del Abogado.

Dice la letra de un recordado Tango que veinte años no es nada. Cuando se está luchando contra un sistema político, económico y social que ha fracasado en todas las regiones del mundo donde se ha pretendido imponer pareciera que cada segundo es un siglo.
La destrucción de una de las naciones que ha dispuesto de recursos naturales renovables y no renovables en cantidades incuantificables es inaceptable.

Venezuela, Tierra de Gracia bendecida por Dios en cuanto a riquezas minerales: petróleo, oro, diamantes coltán, hierro, bauxita, etc., etc.; agua dulce, tierra fértil, excelente clima, con exuberante bellezas en playas, llanos y montañas; poseedora de la caída de agua más alta del mundo, el Salto Ángel; del tercer río más grande del planeta tierra, del lago de agua dulce más grande del continente y de las Nieves Eternas de la Sierra Nevada. El territorio que se irguió como cuna de los libertadores de América cuando la patria necesitó parirlos… ¡Está herida!

Sus entrañas han sido violadas, su patrimonio, el erario público, ha sido asaltado, y lo que es más grave, la génesis de su sociedad, la familia, está siendo devastada ruin, inmisericorde y violentamente, por la impunidad que ampara a la delincuencia y a la corrupción que nos acorrala en la búsqueda de la manera en cómo sobrevivir al robo, atraco y/o al hurto despiadado; a las invasiones, confiscaciones y/o expropiaciones de la propiedad privada; a la desaparición del salario digno como resultado del daño ocasionado por la destrucción del sector productivo, lo que ha originado la insoportable hiperestanflación que, día a día, sume en el hambre, la desnutrición, y la miseria a una mayor cantidad de ciudadanos venezolanos y, los que aún pueden, buscan como salida la diáspora que, sin compasión ha desmembrado a grupos familiares que hasta hace poco convivíamos en situaciones hasta modestas, pero felices de compartir con nuestros seres queridos.

Venezuela… ¡Está Herida!
¿La situación a la cual han llevado a Venezuela podríamos compararla con la parábola de la gallina de Stalin?
Se dice que el Padre Libertador, en los momentos cruciales de la proclamación de nuestra Independencia expresó:
“¿Es que más de 300 años de paciencia no son suficientes?”
“El agua no hierve… hasta que hierve”.

El sistema de gobierno que nos han tratado de imponer permanece sordo, ciego y mudo ante las propuestas que le ha hecho el sector democrático de la sociedad venezolana, las cuales no son más que las resultas de los diagnósticos pragmáticamente analizados por profesionales, técnicos, trabajadores, obreros y ciudadanos integrantes de nuestras comunidades.

Y, este 20 de mayo, la ciudadanía en general, le envió un mensaje claro y contundente a quienes un pueblo henchido de esperanzas les otorgó el poder omnímodo jamás visto en el país y dispusieron de la riqueza más grande que tenido la república desde el momento mismo de su fundación. Y la inmensa oportunidad que tuvieron para colmar a los venezolanos de prosperidad y bienestar social la convirtieron en la tragicomedia que hoy lleva a Venezuela a los sótanos del mundo, en lo que a calidad de vida se refiere.
Más del 82% de los venezolanos le enviaron un mensaje claro y contundente al gobierno, a la llamada oposición y… a la comunidad internacional.

Tenemos brisa a favor. Unidos… ¡Icemos las velas de la libertad!

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