#OPINIÓN Huir hacia adelante

Claudio Beuvrin | Foto: Archivo/Referencial |

Por estos días me he entretenido mirando películas de ciencia ficción, de viajes a otros planetas. Algunas de esas películas están hechas de tal manera que más bien parecen hacer publicidad de cosas que ya están por venir, otras son simple fantasías pseudo científicas en las que el viaje o la emigración hacia otros planetas se hace para salvar a la humanidad pues la civilización en la tierra está ya colapsada por guerras interminables, dictaduras de todo género, excesivo control y manipulación sobre la gente, colapso ecológico, exceso demográfico, etc. Y para salvar al género humano envían a un grupo mas o menos grande y selecto a otros planetas o a otra galaxia.

Lo curioso es que durante el viaje, que como es previsible lleva mucho tiempo –aun nadie ha avanzado ninguna teoría que permita pensar que algún día se viajará a mayor velocidad que la de la luz- comienzan a aparecer exactamente los mismos problemas que los humanos tenemos en la tierra, las mismas pasiones buenas y malas. Vistos bajo esta luz, los viajes al espacio para poblar nuevos mundos es una cretina pérdida de tiempo: ¿No es caso más barato y más factible mejorar la calidad ética, la conducta, la manera de actuar de los seres humanos que enviarlos a poblar otros mundo que terminaran tan destrozados como la tierra que dejaron atrás?

Los seres humanos siempre hemos estado más o menos insatisfechos con cómo somos, que hacemos y como lo hacemos. Por eso se han inventado las Utopías, mundo donde por una u otras causas y métodos, los humanos viven felices y en armonía, sin conflictos. Pero el intento de hacer realidad esas utopías han terminado, en su casi totalidad, por crear distopías, en fracasos socialmente muy costosos y de los que todo el mundo trata de huir. Me refiero tanto a las sociedades socialistas basadas en el control policial de la gente, en la llamada dictadura del proletariado como a las sociedades capitalistas de carácter neoliberal (el termino es erróneo, pero es el que se usa) donde en nombre de la libertad y responsabilidad individual tiene muy poca solidaridad por los más pobres.

Erich Fromm se preguntaba, en uno de sus libros publicado en el año 1961 si podría sobrevivir el hombre, y cuando se hacía esa pregunta tenia a la vista la recién terminada segunda guerra mundial y la intensa guerra fría que llevaba a los países rivales a una carrera armamentista que podría disparar un nuevo desastre mundial más las varias guerras locales calientes que se estaban desarrollando en distintos lugares, entre ellas la de Vietnam. Hoy sabemos que si hay respuestas tranquilizadoras a la angustia de Fromm.

La respuesta, creo y espero, está en la experiencia que desde los años 60 se está desarrollando en los países nórdicos cuando comenzaron a construir el llamado estado del bienestar combinando lo que les resultaba útil del socialismo y del capitalismo, pero lo hacían –lo siguen haciendo- sin seguir un libreto prestablecido. Simplemente, estudian y discuten mucho un tema colectivo, y tras aceptar que puede ser útil, lo implementan y si sirve lo perfeccionan y, si no, lo cambian, sin temor a violar lo que algún profeta dijo que debía hacerse.

Si Ud. quiere conocer parte de esta historia le invito a que vea el video: https://www.youtube.com/watch?v=6wZAMoV6ldc Por supuesto, sobre este tema hay mucha información que bien vale la pena conocer para luego opinar acerca de nuestra política.

Obviamente hay cosas que no podemos cambiar, como son los condicionamientos geográficos, en particular el frío intenso que se vive en esos países y que, tal vez, los vuelve a sus ciudadanos menos agresivos y más dados a leer y estudiar. Al respecto, hay quien ha dicho que los problemas del medio oriente podrían resolverse el día que se les ponga una gran cúpula refrigerada en esas áreas tan calientes y que hacen que la gente ande enervada todo el tiempo.

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