#OPINIÓN Internet, el otro invitado incómodo

Ítalo Olivo | Foto: Archivo/Referencial |

“Todos, no hacen más nada que controlar sin parar, sms, mails y chat, dejando continuamente entrar el mundo externo, reduciendo siempre de más la cara del tiempo considerado ‘silencioso’, aquel que debería estar reservado a ellos mismos”, David Spiegelhalter de la Universidad de Cambridge.

¿Celulares, tablet, PC, siempre conectados minan la felicidad sexual de las parejas y por tanto la felicidad de los emprendedores? Se lo ha preguntado el estadístico David Spiegelhalter de la Universidad de Cambridge, que ha conducido un estudio sobre los hábitos eróticos de los hombres y las mujeres ingleses.

Resultado: el número de encuentros debajo de las sábanas se ha reducido de cuatro al mes en el 2000 a tres en el 2015. Dato aún más significativo y preocupante, si se va a mirar la media de 1990, cuando las relaciones eran cinco al mes, por tanto la caída toca incluso el umbral del veinte por ciento.

La culpa es toda o casi toda del internet, según el profesor, que erosiona el espacio reservado a la intimidad. Este problema no sólo afecta la intimidad de las parejas sino también la efectividad de los emprendedores.

“Hoy, la esfera pública y privada están totalmente integradas”, ha explicado Spiegelhalter en una entrevista a la BBC.

Publicada en el volumen Sex by Numbers, la investigación lanza una alarma. Que la psicóloga Italiana Serenella Ricci recoge “ No me asombran los resultados de la investigación, la hiperconexión puede asumir los contornos de una verdadera compulsión. No podemos prescindir de eso, a menudo no nos damos cuenta ni siquiera del tiempo que gastamos on line. Es precisamente esto lo que hace que el problema no sea solo personal, pero también social y emotivo. Es el primer territorio donde emergen a menudo las perturbaciones al interno de la pareja”.

Por ejemplo en Italia el tecnoestrés, ósea el estrés inducido por las nuevas tecnologías, golpea cerca de dos millones de personas. Ansia, insomnio,irritabilidad, caída del deseo y otros problemas sexuales y de relación son solo algunos de los síntomas del tecnoestrés. El identikit corresponde en una mayoría a hombres, profesionales o emprendedores, de 30 a 40 años que tienden a justificar la hiperconexión por motivos de trabajo.

“Se crean distancias físicas y mentales que, si no son identificadas a tiempo, se pueden convertir en insalvables” destaca Ricci. “ Incluso si a veces los bloqueos de la relación son persistentes y generados por otros motivos, la consecuencia es que, por fastidio o rabia, se evita de pasar el tiempo juntos, ocupándolo entre el chat y la web, subrayando conscientemente o no, que algo no va”.

Definitivamente, entra en un círculo vicioso, en este caso internet se convierte en una barrera protectora. Como lo fue la televisión hace 10 años.

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